
El manzano silvestre en flor es un árbol ornamental muy popular que mucha gente elige para sus jardines por su atractiva forma, sus flores primaverales y sus escasas necesidades de mantenimiento. A pesar de su naturaleza poco exigente, puede ser necesario abonar el manzano silvestre para favorecer su crecimiento y salud.
Necesidades de fertilizante del manzano silvestre
La alimentación del manzano silvestre debe ser equilibrada: si no se le da suficiente fertilizante, el árbol puede no crecer bien o hacerlo muy lentamente, pero si se le da demasiado fertilizante, puede crecer de forma poco saludable y ser más susceptible a enfermedades como el fuego bacteriano. El exceso de fertilizante también puede favorecer el crecimiento de las hojas y limitar el número de flores que se desarrollan. En general, los manzanos silvestres no necesitan mucho fertilizante durante el primer año. En su lugar, utilice un material orgánico, como compost, para preparar el suelo antes de plantar. También puede considerar la posibilidad de analizar primero el suelo para determinar si hay alguna deficiencia de nutrientes. Si la hay, se puede solucionar primero para evitar problemas más adelante. Un fertilizante general 10-10-10 es una buena opción para alimentar un manzano silvestre. Otra recomendación es utilizar entre 0,5 y 1 kg de fertilizante por cada 9,29 m² de terreno alrededor del árbol. El sistema radicular se extiende entre 6 y 9 m más allá del borde de la copa del árbol. Puede utilizar esta información para calcular el área y determinar las necesidades de fertilizante, pero cíñase al límite inferior de la recomendación para los manzanos silvestres. La mejor época para fertilizar es en otoño o a finales del invierno.
Cómo fertilizar un manzano silvestre
Existen varios métodos para fertilizar los manzanos silvestres. Dos de ellos ya no son recomendados por la mayoría de los expertos: perforar agujeros en el suelo alrededor del árbol e introducir fertilizante, y utilizar fertilizantes en forma de estacas que se clavan en el suelo. Se ha comprobado que ambos métodos son menos eficaces que simplemente esparcir el fertilizante por el suelo. Sin embargo, este método preferido es fácil de llevar a cabo. Mida la cantidad de fertilizante necesaria y utilice un esparcidor para distribuirlo uniformemente por el suelo. También puede esparcirlo a mano, pero asegúrese de llevar guantes para manipular el fertilizante.




