Cuidado de las adelfas: consejos para cultivarlas en el jardín

Las plantas de adelfa (Nerium oleander) se encuentran entre los arbustos más versátiles, con docenas de usos en paisajes costeros y del sur. Toleran una amplia gama de condiciones, incluyendo suelos difíciles, salitre, pH alto, podas severas, calor reflejado por pavimentos y paredes, y sequía.

Sin embargo, lo único que no pueden soportar son temperaturas invernales por debajo de los 20 grados Fahrenheit (-7 °C). No obstante, en climas más fríos, se puede cultivar una planta de adelfa en una maceta y llevarla al interior cuando bajan las temperaturas.

Cultivar adelfas en el jardín

Lo primero que hay que saber si se quiere cultivar una planta de adelfa en el jardín es que hay que evitar cultivarlas en jardines domésticos donde juegan niños y mascotas. 

Todas las partes de los arbustos de adelfa son venenosas y el humo que desprenden los restos quemados de adelfa es tóxico. La ingestión de incluso una pequeña cantidad de follaje, flores o brotes de una planta de adelfa puede ser mortal. El contacto con el follaje y las flores también puede causar irritaciones cutáneas graves y reacciones alérgicas. Utilice siempre mangas largas y guantes cuando trabaje con el arbusto.

Las adelfas florecen desde la primavera hasta el final del verano, produciendo grandes racimos de flores en tonos amarillos, blancos, rosados o rojos en las puntas de los tallos. Crecen y florecen mejor a pleno sol, pero toleran la sombra ligera.

Las adelfas se consideran resistentes en las zonas de rusticidad 8 a 10 del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA), pero a veces sufren daños por las heladas en la zona 8. El arbusto suele recuperarse, incluso si muere casi por completo. Pode y remodele las partes dañadas del arbusto para estimular el crecimiento de nuevas ramas.

Cómo cuidar la adelfa

El cuidado de la adelfa es fácil, lo que hace que este arbusto sea muy popular entre los departamentos de carreteras. A menudo se ven grandes cantidades de adelfas plantadas en proyectos de embellecimiento de carreteras, donde ofrecen un espectáculo excepcional de flores duraderas con muy poco mantenimiento.

Incluso en el jardín, las adelfas requieren un cuidado mínimo. Aunque son resistentes a la sequía, lucen mejor cuando se riegan durante los periodos secos. Sin embargo, hay que tener cuidado de no regarlos en exceso. Las hojas amarillentas indican que la planta está recibiendo demasiada agua.

Si el suelo es pobre, abone la planta ligeramente con un fertilizante equilibrado durante su primera primavera. Una vez establecidos, los arbustos de adelfa no requieren fertilización rutinaria. Pinzar las puntas de los tallos jóvenes reduce la longitud y favorece la ramificación del arbusto.

También se puede podar la adelfa. Pode para eliminar las ramas dañadas o enfermas en cualquier momento, y pode para dar forma al arbusto a finales de otoño.

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