
La mancha foliar y la mancha frutal del peral son enfermedades fúngicas muy dañinas que se propagan rápidamente y pueden defoliar los árboles en cuestión de semanas. Aunque la enfermedad es difícil de eliminar, se puede controlar con éxito utilizando una combinación de métodos. Aprendamos cómo tratar la mancha de la fruta del peral.
¿Qué causa la mancha foliar del peral?
La mancha foliar y la mancha de la fruta del peral son causadas por Fabraea maculata, un hongo que infecta todas las partes del árbol. Las bacterias son transportadas a otros árboles por insectos, el viento, las salpicaduras de agua y la lluvia.
Información sobre la mancha foliar del peral
Los síntomas de la mancha foliar y la mancha de la fruta del peral son bastante fáciles de discernir. Las manchas de la fruta aparecen como pequeñas manchas violáceas, generalmente en las hojas más jóvenes y bajas. A medida que las lesiones maduran, se vuelven de color negro violáceo o marrón con un pequeño grano en el centro. Puede aparecer un halo amarillo alrededor de las lesiones. Cuando el follaje está húmedo, una masa pegajosa y brillante de esporas rezuma del grano. Finalmente, el follaje gravemente infectado se vuelve amarillo y las hojas caen del árbol. También aparecen lesiones de color púrpura a negro, con esporas, en las ramitas. Las lesiones en las peras son ligeramente hundidas y negras.
Cómo tratar la mancha de la fruta del peral
El tratamiento de la mancha foliar del peral requiere una combinación de prácticas químicas y culturales. Aplique fungicidas tan pronto como las hojas estén completamente desarrolladas y repita la aplicación tres veces más a intervalos de dos semanas. Rocíe el árbol completamente hasta que el fungicida gotee de las hojas. Riegue los perales con cuidado y mantenga el follaje lo más seco posible. Utilice un sistema de goteo o deje que una manguera gotee lentamente en la base del árbol. Evite el riego por aspersión. Asegúrese de que haya un espacio adecuado entre los árboles para aumentar la circulación del aire y permitir que la luz del sol penetre en el follaje. Rastrille y queme los restos vegetales caídos en otoño. Los patógenos pasan el invierno en las hojas más viejas. Pode las ramas infectadas hasta llegar a la madera sana tan pronto como aparezcan. Retire las ramas y ramitas muertas, así como los frutos dañados. Desinfecte las herramientas con una solución de lejía y agua. Nota: Cualquier recomendación relativa al uso de productos químicos tiene únicamente fines informativos. El control químico solo debe utilizarse como último recurso, ya que los métodos orgánicos son más seguros y respetuosos con el medio ambiente.




