
Cultivar un jardín sano y próspero puede requerir mucho esfuerzo. Desde la siembra hasta la cosecha, es esencial saber cómo satisfacer las necesidades de las plantas. A medida que los jardineros aprenden a mejorar el suelo, fertilizar correctamente sus plantaciones y controlar las enfermedades y plagas, a menudo se pasa por alto un aspecto extremadamente importante: el riego.
Aunque aprender a regar el jardín puede parecer sencillo, en realidad hay mucho que tener en cuenta, tanto en cuanto a la cantidad como a la frecuencia. Una técnica, llamada riego profundo, puede ser muy beneficiosa para una amplia gama de tipos de plantas. Pero, ¿qué es el riego profundo?
¿Qué es el riego profundo?
Aunque no es ningún secreto que las plantas suelen necesitar agua adicional para sobrevivir a las épocas más cálidas de la temporada de cultivo, muchos jardineros se preguntan cuánta agua se necesita exactamente. A menudo se pueden encontrar orientaciones generales, pero las condiciones ideales pueden variar considerablemente de un tipo de planta a otro.
Muchos jardineros utilizan pluviómetros para controlar las plantas y tomar decisiones más informadas sobre el riego suplementario. El riego profundo es una estrategia que incorporan los cultivadores expertos para garantizar que los parterres del jardín reciban una humedad constante y uniforme, sin desperdiciar agua.
Riego profundo
El riego profundo consiste en regar de manera que el suelo se empape varios centímetros (7-10 cm) de profundidad. El riego profundo ayuda a que las plantas dispongan de agua más fácilmente y permite un uso más eficiente del agua en caso de períodos prolongados sin lluvia. También se cree que el riego profundo de árboles, arbustos y otras plantas ayuda al desarrollo de raíces fuertes. Por ejemplo, el riego profundo del césped es muy popular entre quienes se dedican a mantener céspedes frondosos y bien cuidados durante los meses de verano.
Riego lento
Cuando se riega en profundidad, hay que evitar siempre el riego rápido. Esto puede provocar que el agua se estanque y el suelo se empape, lo que impedirá una buena absorción. El riego profundo se puede lograr mejor mediante el uso de un sistema de riego por goteo programado, mangueras de remojo o incluso aspersores, pero debe hacerse con cuidado.
No con demasiada frecuencia
Aunque lo ideal es un ritmo de suministro más lento, es esencial regar con poca frecuencia cuando se utiliza este método. Regar con demasiada frecuencia puede provocar el desarrollo de sistemas radiculares más superficiales. Las plantas con sistemas radiculares superficiales pueden ser mucho más susceptibles a la sequía, ya que la parte superior del suelo se seca mucho más rápidamente.
Hay varias características del jardín que pueden influir en el éxito general del riego profundo de las plantas. El riego profundo depende en gran medida de la composición del suelo. Enmendar el suelo con frecuencia con materia orgánica de alta calidad es una excelente manera de ayudar al suelo a retener mejor la humedad y puede hacer que las técnicas de riego profundo sean más eficaces.




