Contaminación de los jardines urbanos: gestión de los problemas de contaminación de las ciudades para los jardines

La jardinería urbana proporciona productos locales saludables, ofrece un respiro temporal del ajetreo y el bullicio de la ciudad y brinda a los habitantes urbanos la oportunidad de experimentar la alegría de cultivar alimentos para ellos mismos y para otros. Sin embargo, la contaminación de los jardines urbanos es un problema grave que muchos jardineros entusiastas no tienen en cuenta. Antes de planificar su jardín urbano, tómese el tiempo necesario para pensar en los numerosos efectos de la contaminación en los jardines de la ciudad.

Cómo solucionar la contaminación en un jardín urbano

El smog y el ozono suelen dañar las plantas en las zonas urbanas. De hecho, la neblina o el smog que se ve a menudo en muchas ciudades suele deberse al ozono troposférico, especialmente en verano, y está compuesto por diversos contaminantes. También es responsable de la tos y el picor en los ojos, entre otras cosas, que padecen muchos habitantes de las ciudades. En cuanto a la jardinería en zonas con smog, no se trata tanto de lo que hay en el aire que afecta a nuestras plantas, sino de lo que hay en el suelo donde crecen.

Aunque normalmente pensamos en la contaminación atmosférica cuando pensamos en la contaminación de la jardinería urbana, el verdadero problema de contaminación de la ciudad para los jardines está en el suelo, que a menudo es tóxico debido a años de actividades industriales, mal uso de la tierra y gases de escape de los vehículos. La remediación profesional del suelo es extremadamente costosa y no hay soluciones fáciles, pero hay cosas que los jardineros urbanos pueden hacer para mejorar la situación.

Elija cuidadosamente el lugar donde ubicará su huerto antes de comenzar y tenga en cuenta los usos que se le ha dado al terreno en el pasado. Por ejemplo, el suelo puede parecer prístino y listo para plantar, pero puede contener sustancias tóxicas tales como:

  • residuos de pesticidas y herbicidas
  • virutas de pintura con plomo y amianto
  • aceite y otros productos derivados del petróleo

Si no puede averiguar el uso anterior del terreno, consulte con el departamento de urbanismo del condado o de la ciudad o pida a la agencia de protección medioambiental local que realice un análisis del suelo.

Si es posible, ubique su jardín lejos de calles concurridas y vías férreas. De lo contrario, rodee su jardín con un seto o una valla para protegerlo de los residuos arrastrados por el viento. Antes de empezar, añada abundante materia orgánica, ya que enriquecerá el suelo, mejorará su textura y ayudará a reemplazar algunos de los nutrientes perdidos.

Descubra cómo un jardín está combatiendo la contaminación urbana

Si el suelo es malo, es posible que tenga que traer tierra vegetal limpia. Utilice únicamente tierra vegetal certificada como segura y suministrada por un distribuidor de confianza. Si determina que el suelo no es adecuado para la jardinería, una solución viable puede ser un lecho elevado relleno de tierra vegetal. Otra opción es un jardín en macetas.

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