La rotura de las sandías cultivadas en casa: ¿qué hace que las sandías se partan en el jardín?

No hay nada mejor que una sandía fresca y jugosa en un caluroso día de verano, pero cuando la sandía se rompe en la planta antes de que hayas tenido la oportunidad de cosecharla, puede resultar un poco desconcertante. Entonces, ¿qué hace que las sandías se rompan en los jardines y qué se puede hacer al respecto? Sigue leyendo para descubrirlo.

Causas de las roturas en las sandías

Hay varias causas que provocan que las sandías se partan. La causa más común es el riego irregular. Ya sea debido a malas prácticas de riego o a una sequía seguida de lluvias intensas, la acumulación excesiva de agua puede someter a la fruta a una gran presión. Al igual que ocurre con el agrietamiento de los tomates, cuando las plantas absorben demasiada agua demasiado rápido, el exceso de agua va directamente a los frutos. Como la mayoría de las frutas, el agua constituye un gran porcentaje de la fruta. Cuando el suelo se seca, la fruta forma una piel firme para evitar la pérdida de humedad. Sin embargo, cuando vuelve a haber un aumento repentino de agua, la piel se expande. Como resultado, la sandía se rompe. Otra posibilidad, además del agua, es el calor. La presión del agua dentro de la fruta puede acumularse cuando hace demasiado calor, lo que provoca que las sandías se partan. Una forma de ayudar a aliviar la rotura es añadir mantillo de paja, que ayudará a retener la humedad en el suelo y aislará las plantas. Añadir cubiertas de sombra durante los periodos de calor excesivo también puede ayudar. Por último, esto también puede atribuirse a ciertos cultivares. Algunas variedades de sandía pueden ser simplemente más propensas a romperse que otras. De hecho, muchos tipos de corteza fina, como la Icebox, incluso han sido apodados «melones explosivos» por esta razón.

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