
¿Qué son las luces de cultivo? Son un sustituto de la luz solar natural, una forma de proporcionar a las plantas de interior la luz que necesitan para sobrevivir. Aunque tu hogar te parezca muy luminoso, la cantidad de luz que necesitan muchas plantas es en realidad mucho mayor. Ahí es donde entra en juego este complemento.
Las instalaciones de luces de cultivo pueden ser muy sencillas o extremadamente complejas, dependiendo de cuánto te quieras involucrar y de si estás cuidando plantas de interior o sembrando semillas en casa. Exploremos los conceptos básicos y averigüemos cuál es el adecuado para ti.
El espectro de luz
Aunque la luz solar nos parece blanca, en realidad está compuesta por diferentes colores, y puedes comprar luces de cultivo que reflejen esos colores. Estos son los tres colores de luz de cultivo que probablemente encontrarás.

- Luz azul (400-500 nm): Esencial para el crecimiento vegetativo y las plantas «tupidas». Evita que las plantas se alarguen demasiado.
- Luz roja (600-700 nm): Fundamental para la floración, la producción de frutos y la germinación de semillas.
- Espectro completo: Estas luces imitan al sol proporcionando un equilibrio de todos los colores. Por lo general, son la mejor opción para la jardinería de interior con fines múltiples.
Tipos de luces de cultivo

LED (diodos emisores de luz)
En los últimos diez años, los LED se han convertido en el nuevo estándar en casi todas partes, y eso incluye las luces de cultivo. Son extremadamente eficientes desde el punto de vista energético, por lo que su funcionamiento es más barato. Además, desprenden muy poco calor, lo que significa que no secan el suelo y se pueden colocar justo al lado de las plantas sin quemar el follaje.
Las luces LED modernas para cultivo suelen venir en opciones de «espectro completo» que imitan al sol, aunque también se pueden encontrar luces «blurple» (azules y rojas) diseñadas específicamente para fases de crecimiento específicas. A la hora de comprar LED, fíjese en la clasificación PPFD (densidad de flujo de fotones fotosintéticos) en lugar de solo en la potencia. Esto le indicará exactamente cuánta luz útil llega realmente a las hojas de sus plantas.
Luces fluorescentes

Las luces fluorescentes son baratas, fáciles de usar y se pueden encontrar en muchas formas y tamaños, por lo que, naturalmente, son las favoritas. Las luces fluorescentes compactas (CFL) también son una gran opción para espacios pequeños o plantas individuales, ya que se pueden enroscar en casquillos de lámpara estándar.
Es importante tener en cuenta que las bombillas fluorescentes pierden intensidad con el tiempo. Aunque la bombilla siga pareciendo brillante a simple vista, es posible que el espectro haya cambiado o se haya atenuado lo suficiente como para ralentizar el crecimiento de las plantas. Esto significa que debes cambiar las bombillas cada 12-18 meses. Tenlo en cuenta a la hora de pensar en la rentabilidad.
HID (descarga de alta intensidad)
Las luces de descarga de alta intensidad, que incluyen halogenuros metálicos (MH) y sodio de alta presión (HPS), son las más potentes del mundo de la jardinería de interior. Son las luces que utilizan los profesionales de las plantas para jardines de interior a gran escala o árboles frutales.
Consumen una gran cantidad de electricidad, necesitan balastos especializados y generan un calor intenso, lo que requiere un sistema de ventilación o extracción específico. No es recomendable tomar esta decisión a la ligera.
Luces incandescentes
Son las bombillas comunes y corrientes de toda la vida. Desprenden calor, son ineficientes y se sitúan demasiado en el extremo rojo del espectro como para ser una buena alternativa a la luz solar. No se debe confiar en ellas como fuente principal de energía para el jardín interior. Afortunadamente, se están dejando de usar, por lo que la tentación de colocarlas sobre las plantas está disminuyendo.
Cómo usar las luces de cultivo

1. Dale un descanso a tus plantas
Estás usando luces de cultivo para imitar la luz solar, y ¿qué hace el sol la mitad del tiempo? ¡Desaparece! Las luces de cultivo no están pensadas para estar encendidas las 24 horas del día. Para las plántulas, deben estar encendidas entre 14 y 16 horas al día. Para las plantas de interior, entre 12 y 14. Hay todo tipo de temporizadores en el mercado (y muchos incorporados directamente en las luces) que pueden programar este horario por ti.
2. Ajústalo al crecimiento
Las luces de cultivo ayudan a tus plantas a… bueno… ¡CRECER! Eso significa que crecerán y tendrás que mover las luces con ellas. Esto es especialmente cierto en el caso de las plántulas, que pueden crecer a un ritmo vertiginoso.
Si observas que las hojas parecen decoloradas o tienen manchas marrones o crujientes, es señal de que la luz está demasiado cerca. Si tu planta se inclina hacia la luz o parece estirada, significa que la luz está demasiado lejos.
3. Limpia tus bombillas
¿Sabías que el polvo en tus luces puede reducir su eficiencia hasta en un 20 %? Limpia tus tubos o paneles LED una vez al mes (cuando estén apagados y fríos) para garantizar la máxima penetración de la luz.
Nuestras recomendaciones
Tyler Schuster, nuestro experto en luces de cultivo, confía plenamente en su luz Spider Farmer, disponible en Amazon. Es la mejor opción. Si buscas algo un poco más barato, aquí tienes algunas buenas alternativas.




