Jardinería en macetas para principiantes: el año de la gran planta de albahaca

Cuando acababa de salir de la universidad, me mudé a la gran ciudad. La mudanza fue un sueño hecho realidad, excepto que me sentía un poco sola por mis raíces más rurales. Para llevar un poco de la chica del pueblo pequeño a la gran ciudad, decidí intentar plantar algunas hierbas y verduras en mi nueva casa de alquiler.

Esta casa alquilada estaba dividida entre la planta superior y la inferior, y los inquilinos de la planta inferior tenían acceso al único espacio verde: el jardín delantero. Yo tenía acceso a lo que habría sido el jardín trasero, pero lo habían convertido en dos plazas de aparcamiento.

¿Qué podía hacer una chica? Por suerte, la escalera exterior que llevaba a mi apartamento era amplia y estaba orientada al suroeste, perfecta para cultivar en macetas.

Cultivo de albahaca en macetas

Era mi primera experiencia con la jardinería sin ningún miembro de mi familia, así que, como podéis imaginar, hubo éxitos y fracasos, pero hubo uno que destacó. Había plantado una plántula de albahaca, sin esperar gran cosa. Al principio era raquítica. Las hojas parecían quemadas y la planta estaba atrofiada. Pero entonces, para mi sorpresa, el calabacín que había plantado un escalón más arriba de la albahaca creció rápidamente (ya saben cómo son) y prácticamente envolvió la planta de albahaca.

Esto podría haber sido el golpe de gracia, pero, en cambio, la planta de calabacín proporcionó a la albahaca la luz filtrada que necesitaba, protegiéndola eficazmente de los rayos duros y abrasadores del sol, pero permitiendo que pasara la cantidad justa.

En muy poco tiempo, la planta de albahaca duplicó su tamaño y luego volvió a duplicarlo. Cortaba la albahaca a puñados y se la regalaba a todos mis amigos, pero la planta de albahaca que crecía en la maceta seguía pareciendo un pequeño arbusto.

Desde entonces, siempre he cultivado albahaca porque me encanta su delicado sabor, pero también porque espero repetir aquel año en el que obtuve el primer premio, sin esteroides, con una cosecha abundante de albahaca en macetas. Todavía no ha sucedido, pero no pierdo la esperanza. Mi cosecha de albahaca siempre es respetable, pero hasta ahora no ha superado la del primer año en que la cultivé como jardinera novata, bastante inepto y olvidadizo por cierto. Quizás algún día vuelva a tener una gran planta de albahaca. Hasta entonces, seguiré intentándolo.

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