
La centidonia es una flor silvestre común que suele crecer a lo largo de las carreteras y las vías del tren. Este cereal silvestre es una importante fuente de alimento para la fauna silvestre, pero se convierte en una mala hierba nociva cuando invade los huertos y los céspedes.
¿Qué es la persicaria?
La persicaria (Polygonum pensylvanicum) es una planta anual de hoja ancha. Como planta anual, se reproduce a través de semillas que caen cerca de la planta madre para producir nuevas plantas. Los métodos de control más eficaces se centran en evitar que las plantas produzcan semillas. Antes de hablar de cómo controlar la persicaria, veamos algunas características físicas clave que pueden ayudar a identificarla. Una de las primeras cosas que se pueden observar es que los tallos están divididos en segmentos. Las zonas hinchadas que separan los segmentos se denominan «rodillas» y están cubiertas de vainas de color verde pálido. Las hojas de la persicaria tienen forma de lanceta y pueden presentar manchas moradas. Las hojas tienen los bordes lisos y pelos escasos en la superficie.
Cómo eliminar las plantas de persicaria
Para eliminar la persicaria, lo primero es seguir unas buenas prácticas culturales. A las malas hierbas les cuesta mucho arraigar en un césped sano y bien cuidado. Riega el césped según sea necesario y aplica fertilizante para césped de forma regular. Cortar el césped con frecuencia ayuda a mantenerlo sano y elimina las partes superiores de las malas hierbas, como la persicaria, antes de que tengan la oportunidad de producir semillas. Rastrilla y recoge en bolsas los restos que puedan contener semillas. Las persicarias tienen raíces pivotantes poco profundas, lo que facilita su arranque cuando solo hay unas pocas. Algunos herbicidas orgánicos, como el ácido acético y el ácido cítrico, son eficaces para matar las plantas jóvenes de persicaria, pero también pueden dañar las plantas del jardín si no se aplican con mucho cuidado. Los sopletes también pueden ayudarle a controlar la persicaria en su césped o jardín. Solo se necesita una décima de segundo de calor de un soplete de gas para matar la persicaria y, una vez muerta con la llama, la mala hierba no volverá a aparecer. Los sopletes son más útiles en un huerto donde hay hileras largas y rectas.




