
El fusarium es una de las enfermedades más comunes que afectan a frutas, verduras e incluso plantas ornamentales. La pudrición de la corteza por fusarium en las cucurbitáceas afecta a los melones, los pepinos y otros miembros de la familia. Las cucurbitáceas comestibles con pudrición por fusarium presentan lesiones en la corteza, pero estas se extienden hasta afectar la pulpa interior del alimento. A menudo pasa desapercibida en el campo y solo se aprecia una vez que se corta la fruta. Conocer los primeros signos de la enfermedad puede salvar su cosecha.
Síntomas del hongo Fusarium en las cucurbitáceas
Prevención y control del hongo Fusarium en las cucurbitáceas
Las buenas prácticas agrícolas pueden ser cruciales para minimizar los problemas de marchitamiento por Fusarium. La rotación de cultivos, la solarización del suelo, la eliminación de las cucurbitáceas silvestres que pueden albergar la enfermedad y la verificación de que las semillas estén libres de enfermedades son factores clave para prevenir la aparición del hongo Fusarium. Los fungicidas previos a la cosecha no parecen afectar en gran medida a la propagación, pero las aplicaciones posteriores a la cosecha son útiles. Sumergir la fruta en agua caliente durante un minuto o en un fungicida recomendado para su uso en fruta poscosecha evitará la propagación de la enfermedad al resto de la cosecha. Evite dañar la fruta, ya que esto también puede proporcionar puntos de entrada para el hongo.




