
Cuando las aceras se congelan y te despiertas en un inesperado paraíso invernal, es tentador coger la sal para descongelar y esparcirla generosamente. Pero, ¿y si la esparces cerca de tus bordes, los bordes del césped o los árboles de la calle? Tus plantas están pagando el precio en silencio.
No importa cuándo sea la primera helada; usar sal gema para evitar que las cosas se vuelvan resbaladizas es un gran error en la jardinería de invierno, ya que nunca se queda limpia en el camino.
Evita la sal para descongelar

Lo entendemos: la nieve intensa puede romper las ramas y los escalones resbaladizos no son lo que nadie considera alegre (excepto quizás Kevin McAllister; esos bandidos resbaladizos nunca lo vieron venir).
Sin embargo, la sal gema, también conocida como cloruro de sodio, es agresiva, persistente y dañina, y sus efectos superan con creces la comodidad a corto plazo. Deshidrata las raíces, altera la química del suelo y deja residuos duraderos que se acumulan con cada ola de frío… lo que puede resultar especialmente peligroso para los árboles jóvenes y los árboles de hoja perenne.
Afortunadamente, solo se necesitan unos pocos cambios rápidos para mantener tus caminos seguros y tu jardín invernal saludable hasta el gran deshielo, todo ello sin convertirlo en un desierto de sal.
1. Coge una pala
A nadie le gusta quitar la nieve a las 7 de la mañana, pero la eliminación mecánica es siempre el primer paso más seguro. Barre o palea los caminos antes de aplicar cualquier otro producto; algo como la pala para nieve Snow Joe de Amazon, con hoja de 18 pulgadas y mango auxiliar, debería facilitarte el trabajo.
Mientras lo haces, cepilla suavemente la nieve pesada de las ramas, pero no dudes en dejar la nieve en la base de las plantas (en realidad actúa como aislante gratuito).
2. Ten cuidado con dónde barres

Si utilizas un producto descongelante, ten cuidado con dónde acaba la nieve salada; debes palearla lo más lejos posible de tus plantas vulnerables.
3. Opte por descongelantes seguros para las plantas
Existen varios descongelantes que prometen eliminar el hielo y la nieve sin dañar las plantas:
La regla: cuanto menos, mejor. Y no los esparza cerca de las zonas de plantación.
4. Utilice abrasivos para mejorar la tracción
Si no es imprescindible derretir el hielo, evite las sales descongelantes; los abrasivos son los nuevos MVP respetuosos con las plantas.
La arena, la gravilla, la grava fina o incluso la arena para gatos sin perfume no derriten el hielo, pero mejoran considerablemente el agarre, todo ello sin productos químicos y sin provocar la acumulación de sodio en el suelo. ¡Genial!
5. Instale barreras físicas
Si su jardín limita con un camino o una entrada, las barreras físicas marcan una gran diferencia. Las pantallas de arpillera, las vallas para la nieve o los simples bordes pueden desviar la escorrentía lejos de las raíces sensibles.
Esto es especialmente útil para los árboles y arbustos jóvenes que aún no han desarrollado tolerancia.
Y si utiliza sales para descongelar…
Cuando el suelo se descongele, puede revertir el daño causado por la sal, comenzando por regar profundamente cualquier zona en la que se haya acumulado sal.
También debe añadir materia orgánica, como compost, al suelo para ayudar a restaurar su estructura y protegerlo contra futuros daños causados por la sal. Y, si sabe que va a aplicar agentes descongelantes cerca de pasillos o entradas de vehículos, procure cultivar plantas tolerantes a la sal en esas zonas.
Sus caminos invernales pueden ser seguros y su jardín puede mantenerse vivo, siempre y cuando deje de tratar la sal descongelante como si fuera polvo de hadas. Créame, sus plantas se lo agradecerán cuando llegue la primavera.




