
El dragón de Madagascar es una fantástica planta de maceta que se ha ganado un lugar merecido en muchos hogares de clima templado y jardines tropicales. Siga leyendo para obtener más información sobre el cuidado de la planta del dragón y cómo cultivar una dracaena de bordes rojos.
Información sobre la Dracaena Marginata
La Dracaena es un género de unas 120 especies diferentes que presentan una amplia variedad de formas y tamaños. Una de las especies más populares es la Dracaena marginata, también conocida como drago, drago de Madagascar y dracaena de bordes rojos. Este último nombre es el más evidente en su apariencia, ya que produce hojas muy largas y variadas, verdes en el centro y rojas en ambos lados. Los dragos son resistentes en las zonas 10b y superiores del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA), lo que significa que la mayoría de los jardineros tienen que mantenerlos en macetas que se guardan en el interior durante el invierno. Sin embargo, esto no supone ningún problema, ya que los árboles se adaptan muy bien a la vida en macetas y al clima interior. De hecho, son algunas de las plantas de interior más populares que existen.
Cuidado de la planta del dragón
En la naturaleza, un dragón puede alcanzar unos 4,5 metros de altura. Es poco probable que alcance esa altura en una maceta, pero eso no es ningún problema, ya que el objetivo de tenerlo en maceta es poder meterlo en casa. El dragón de Madagascar es una planta muy resistente, con un sistema radicular fuerte, lo que significa que puede soportar estar en maceta y ser trasplantado. Requiere poco abono y prosperará con solo un fertilizante de liberación lenta regular una vez en primavera y otra en verano. Crece mejor cuando las temperaturas oscilan entre 18 y 27 °C (65 y 80 °F). Esto es ideal, ya que es la temperatura que se mantiene en la mayoría de los hogares. Sobrevivirá a temperaturas más bajas, pero su crecimiento se ralentizará considerablemente. La mejor luz es la brillante e indirecta, y el riego debe ser frecuente. El flúor puede provocar la decoloración de las hojas, por lo que es mejor utilizar agua sin flúor.




