El uso de algas para combatir el cambio climático

El cambio climático está ocurriendo, estén preparados o no los habitantes de este planeta. El efecto puede ser cíclico en la historia de nuestro mundo, pero también está influenciado por la actividad humana y plantea algunos resultados potenciales aterradores. El uso de algas verdeazuladas para combatir el cambio climático puede suponer un cambio radical. Enfrentar a las algas y al calentamiento global podría demostrar que estos diminutos organismos son más poderosos de lo que su pequeño tamaño sugiere.

¿Cómo pueden las algas ayudar al cambio climático?

El cambio climático y la proliferación de algas son situaciones de causa y efecto. El calentamiento de los océanos puede provocar la proliferación de algas, algunas de las cuales pueden ser peligrosas. Sin embargo, ciertas especies de algas son fundamentales para el sustento del medio ambiente. Estas pequeñas plantas convierten el dióxido de carbono en oxígeno, al tiempo que proporcionan una fuente de proteínas y biocombustible.

Aprovechar estos tres beneficios podría tener repercusiones positivas en todo el mundo. Los científicos están estudiando sedimentos antiguos para ver cómo respondían las algas de hace millones de años a los entornos con altos niveles de dióxido de carbono. Los datos modernos estiman que las algas cultivadas podrían capturar y transformar 30 000 toneladas de dióxido de carbono al año. Y en tales situaciones, estas diminutas plantas podrían cultivarse en agua de mar a tasas mucho más altas por metro cuadrado que los cultivos terrestres.

Bioenergía de algas con captura y almacenamiento de carbono

Los científicos denominan a este sistema ABECCS, o bioenergía de algas con captura y almacenamiento de carbono. Una hipótesis experimental considera sustituir un campo de soja de 7000 acres (28 km²) por eucaliptos. Los árboles, de rápido crecimiento, se talarían y quemarían dentro del sistema. Los resultados sugieren que las algas producirían tanta proteína como el campo de soja original, con una captura de carbono de 30 000 toneladas (27 215 542 kg) y 17 millones de kilovatios hora de energía. Además de contener y transformar el carbono, la instalación de algas también alimenta a las personas y produce energía.

Cómo funciona el modelo de captura de carbono con algas

Las algas son organismos de crecimiento muy rápido. Necesitan las temperaturas y la fuente de agua adecuadas para prosperar. Pero en situaciones agrícolas, esto se proporcionará para un crecimiento óptimo.

Las algas, como todas las plantas, realizan la fotosíntesis para producir energía. El proceso convierte el dióxido de carbono en azúcares vegetales para impulsar el crecimiento. Las algas tienen un método superior para concentrar el carbono. Tienen la capacidad de fijar el carbono alrededor de la enzima específicamente responsable de convertirlo en azúcar.

El estudio de esta capacidad podría ayudar a mejorar los sistemas de lucha contra el carbono. También se puede aprovechar como parte de un sistema de respuesta al carbono que produce proteínas y combustible. Las cosas buenas vienen en paquetes pequeños.

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