
El frío invernal provoca cambios climáticos extremos en las plantas de su jardín. Al ver las noticias de la noche, encontrará palabras como «helada» y «congelación» frecuentemente intercaladas. Pero, ¿cuál es la diferencia entre helada y congelación? La sutil distinción marca toda la diferencia en la protección de las plantas. Aprenda la diferencia entre escarcha y helada para estar preparado ante condiciones climáticas peligrosas.
¿Qué es una alerta de escarcha frente a una alerta de helada?
Hay varios factores que afectan a la intensidad del frío. El punto de rocío, la sensación térmica y otras variaciones pueden hacer que las temperaturas caigan en picado más de lo indicado. Muchas de las plantas de nuestro jardín son sensibles, por lo que es necesario tomar medidas especiales para protegerlas de las heladas. La protección contra las heladas también puede ser necesaria si la planta no es resistente a las temperaturas previstas.
A menudo, la primera ola de frío se presenta en forma de helada. La diferencia entre escarcha y helada no es necesariamente la temperatura, sino el lugar donde ataca el frío.
La escarcha se produce cuando una planta se expone a temperaturas de 32 grados Fahrenheit (0,00 grados centígrados). Suele observarse en el exterior de la planta. La planta irradia calor por la noche, lo que libera vapor de agua. Este se congela en la superficie de la planta. Las heladas tempranas de otoño suelen provocar la muerte de las hortalizas y otras plantas delicadas.
Una helada suele ser un fenómeno prolongado y se produce cuando la temperatura interior de la planta alcanza los 32 grados Fahrenheit (0,00 grados centígrados). El tejido interior congelado se calienta durante el día y las células liberan agua y se descomponen. El resultado son manchas de color marrón oscuro a negro y zonas empapadas de agua que se vuelven blandas, lo que provoca la muerte de las plantas anuales y sensibles.
Protección de las plantas contra las heladas
Los daños causados por las heladas y por las congelaciones son ligeramente diferentes, y la protección de las plantas contra cada una de estas condiciones también es diferente. Dado que las heladas se producen en el exterior de las plantas, la forma más sencilla de protegerlas es cubriéndolas. Esto se puede hacer con una sábana vieja u otra cubierta ligera, o comprando una tela protectora contra las heladas.
Cuando se emite una alerta de heladas, estas pueden ser radiativas o advectivas. Las heladas radiativas se producen cuando hay una noche clara y la temperatura puede ser o no bajo cero. La temperatura de la superficie de la planta se congela y hay suficiente humedad en el aire para que se convierta en cristales de hielo. Las heladas advectivas se producen cuando hay un viento fuerte y frío durante la noche.
Cómo proteger las plantas de las heladas
Otra diferencia entre una advertencia de helada y una de congelación es la duración. Una helada puede durar minutos u horas, pero una congelación suele durar toda la noche. Es importante trasladar las plantas sensibles al interior y regar las demás antes de que se produzcan condiciones de congelación. Cubrir la planta con mantillo puede proteger las raíces. Levante los bulbos tiernos y guárdelos antes de que llegue el frío. En los huertos, se pueden utilizar aspersores para crear una capa de hielo sobre las plantas que mantenga la temperatura interior más cálida, ya que evita la radiación. Las plantas que se encuentran en invernaderos sin calefacción o bajo cubiertas pueden mantenerse calientes con una cadena de luces o una lámpara. Solo hay que asegurarse de que las bombillas no toquen directamente la tela o el material vegetal.




