
Con suerte, tus pequeños te ayudan en el jardín. Los niños no solo están deseosos de ayudar, sino que la jardinería es una gran herramienta de enseñanza. Una forma de incorporar el aire libre a las rutinas diarias es hacer yoga en el jardín con los niños. Practicar yoga en el jardín significa que no es necesario ir a una clase especial: solo hay que colocar las esterillas de yoga o las toallas de playa y dejar que comience la diversión. El yoga para niños es igual que el yoga para adultos, solo que más divertido.
Enseñar yoga a los niños y yoga en el jardín
Practicar yoga en el jardín con los niños no es diferente a practicarlo con adultos, aunque sea un poco más ruidoso. El yoga para adultos suele consistir en calmarse y centrarse, o meditar. Aunque los niños pueden alcanzar cierto nivel de serenidad practicando yoga en el jardín, este no es el objetivo final.
Los niños y el yoga en el jardín son una combinación perfecta. A los niños les encanta moverse, así que ¿por qué no aprovechar parte de esa energía? Además, el yoga para niños es una forma estupenda de involucrarlos en una actividad física, al tiempo que mejora su equilibrio, flexibilidad, coordinación y fuerza. Y lo que es mejor, no es una actividad cara ni excesivamente competitiva.
Cómo enseñar yoga en el jardín a los niños
Algunos estudios han demostrado que el yoga para niños mejora la capacidad de atención y la capacidad de escucha de los niños, además de fomentar su autoestima y forjar relaciones.
El yoga en el jardín y los niños pueden girar en torno a las posturas tradicionales del yoga (divertidas, sin contar las formas) o basarse en sugerencias relacionadas con el jardín, como una plántula que brota de una semilla. Sugerencias sencillas como hacer la postura de un árbol o un gusano sin duda darán lugar a muchos estiramientos, salpicados de carcajadas.
Practicar yoga en el jardín con los niños puede inculcarles las habilidades mencionadas, pero sin duda es una actividad divertida y, en ocasiones, hilarante para hacer con ellos.




