
Las plantas de melisa suelen ser plantas que se transmiten de un jardinero a otro, ya sea mediante intercambios o como regalo. Como jardinero, es posible que te preguntes qué hacer con la melisa y para qué se utiliza exactamente.
Aunque no es tan popular como otras hierbas, la melisa es una planta maravillosa para tener en tu jardín. Sigue leyendo para aprender más sobre cómo cultivar melisa.
¿Qué es la melisa?
La planta de melisa (Melissa officinalis) pertenece a la familia de la menta y es una hierba perenne. Crece como una hierba frondosa y arbustiva con un agradable aroma a limón y pequeñas flores blancas.
Si no se controla cuidadosamente, la melisa puede convertirse rápidamente en una planta invasiva en el jardín. A menudo, la gente piensa erróneamente que la melisa es invasiva debido a sus raíces, como sus primas la menta y la hierbabuena, pero en realidad son las semillas de la planta de melisa las que hacen que esta hierba invada repentinamente un jardín. Quitar las flores de la planta tan pronto como aparezcan hará que tu melisa sea mucho menos invasiva.
Cómo cultivar plantas de melisa
Cultivar melisa es muy fácil. Las plantas no son exigentes en cuanto al lugar donde crecen y lo harán en casi cualquier tipo de suelo, pero prefieren suelos ricos y bien drenados. Las plantas de melisa crecerán tanto en sombra parcial como a pleno sol, pero florecerán mejor a pleno sol.
No se recomienda fertilizar el toronjil, ya que esto puede reducir la intensidad de su aroma.
El toronjil se propaga fácilmente a partir de semillas, esquejes o divisiones de plantas.
¿Para qué se utiliza la melisa?
Una vez establecida, la melisa puede producir grandes cantidades de hojas dulces con aroma a limón. Estas hojas se pueden utilizar para diversas cosas. Lo más habitual es utilizarlas en infusiones y popurrí. También se puede utilizar la melisa en la cocina, para elaborar aceites esenciales y como repelente de insectos.




