
La valeriana (Valeriana officinalis) es una hierba que se ha utilizado en la medicina tradicional durante siglos y que aún hoy en día es conocida por sus efectos calmantes. Es muy resistente y fácil de cultivar, lo que le ha valido un lugar en muchos jardines medicinales y ornamentales. Siga leyendo para obtener más información sobre cómo cultivar plantas de valeriana.
Cómo cultivar plantas de valeriana
¿Qué es la valeriana? Es una planta perenne resistente originaria de Eurasia. Es muy tolerante al frío y prospera en las zonas 4 a 9 del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA). La planta de valeriana muere en invierno, pero las raíces se mantienen intactas y vuelven a brotar en primavera. Crece en una amplia variedad de condiciones, desde pleno sol hasta sombra parcial, y en cualquier suelo con buen drenaje. Sin embargo, le gusta mantenerse húmeda. Como parte del cuidado de la planta de valeriana, deberá regarla con frecuencia y cubrirla con mantillo para ayudar a retener la humedad. Además, la planta de valeriana se auto siembra con mucha facilidad. Si no desea que sus plantas se propaguen, retire las flores antes de que tengan la oportunidad de desarrollarse y soltar semillas. Cultivar valeriana es muy fácil. Las semillas se pueden sembrar directamente en el suelo una vez que haya pasado todo riesgo de heladas, o se pueden sembrar en interior varias semanas antes y luego trasplantarlas al exterior. Las plantas crecen entre 1 y 1,5 m de altura y producen flores blancas con un ligero aroma. Las raíces se utilizan por sus propiedades calmantes cuando se comen o se preparan en infusión. Coseche las raíces en otoño regando la planta y luego desenterrándola por completo. Lave la tierra de las raíces y luego séquelas en el horno a 93 °C (200 °F) con la puerta entreabierta. Las raíces pueden tardar dos temporadas de cultivo en alcanzar el tamaño suficiente para ser cosechadas.




