
Normalmente tengo bastante suerte al plantar mis propias semillas de hortalizas. Aunque es una forma estupenda de reducir el coste de plantar un huerto, hay un problema que me gustaría poder superar. Es difícil plantar y cultivar el número exacto de plántulas que necesito y quiero.
Qué hacer con las plántulas sobrantes
A veces me vuelvo un poco loca y planto demasiadas semillas. Otras veces, los porcentajes de germinación son más altos de lo esperado. En cualquier caso, es muy fácil acabar con más plántulas de las que tenía previstas para el huerto.
Así que la pregunta es: «¿qué pueden hacer los jardineros con estas plántulas sobrantes?». Para mí, tirar estas plantas es como desperdiciar mi tiempo y mi energía, por no hablar del coste real de cultivarlas. Por suerte, he descubierto algunas formas positivas de aprovechar estas plantas sobrantes:
- Plantas dobles: los cultivos de temporada corta, como la lechuga, se pueden colocar entre las plantas de tomate o maíz. La lechuga estará lista para la cosecha mucho antes de que las otras plantas llenen el espacio.
- Llenar los parterres: sí, soy conocida por plantar plántulas de verduras en lugar de flores anuales alrededor de la casa. Algunas hortalizas, como los pimientos de Cayena, son realmente llamativas.
- Regalar o intercambiar con otros jardineros: todos conocemos a otros jardineros, por lo que regalar las plántulas sobrantes a mi familia o amigos ha sido una de mis soluciones tradicionales. A veces, mis amigos jardineros tienen plantas que yo también necesito.
- Reemplazar las plantas perdidas: cada año pierdo algunos trasplantes por culpa de los animales. Guardar algunas plántulas de más me permite rellenar esos huecos y no perder un valioso espacio de cultivo. Por supuesto, puede que acabe con una planta de apio en medio de mis coles.
- Jardín en macetas: en los últimos años, he descubierto las ventajas de cultivar algunas plantas vegetales en macetas cerca de la casa. Cuando la pandemia limitó el contacto social, planté mis plántulas sobrantes en macetas.
- Cosecha temprana: algunas plántulas, como la lechuga, se pueden cosechar y consumir como brotes tiernos. He utilizado esta opción cuando me he encontrado con un exceso de plántulas de col, apio, lechuga y acelgas. Donar: como proyecto de servicio, un año el club 4-H al que asesoraba cultivó un huerto para el programa «Plant a Row for the Hungry» (Planta una hilera para los hambrientos). Las donaciones de plantas mías y de otros padres aficionados a la jardinería proporcionaron a los niños lo que necesitaban para el proyecto.
- Vender: aunque nunca he puesto mis plántulas sobrantes a la venta al borde de la carretera, me he detenido a comprar plántulas a jardineros aficionados que lo han hecho. Me parece que estas plantas suelen ser más baratas y tan sanas como las de los viveros.




