Cómo recolectar y almacenar semillas de lavanda para plantar en primavera

Pocas plantas cautivan a los jardineros como la lavanda. Con sus vibrantes flores moradas, su embriagadora fragancia y su versatilidad en el jardín, no es de extrañar que la lavanda sea una de las favoritas, desde los huertos domésticos hasta las granjas de hierbas aromáticas en toda regla.

Si te has enamorado de la lavanda y quieres ampliar tu colección sin comprar nuevas plantas cada año, aprender a recolectar tus propias semillas es el siguiente paso perfecto. No solo es rentable, sino que también es increíblemente satisfactorio cultivar lavanda a partir de semillas que tú mismo has recolectado.

Vamos a profundizar en qué, cuándo y cómo recolectar semillas de lavanda, además de algunos consejos adicionales para que tu experiencia sea aún más satisfactoria.

¿Cómo produce semillas la lavanda?

Antes de empezar a cortar tallos, es útil comprender cómo produce semillas la lavanda.

Las plantas de lavanda se reproducen mediante la polinización. Sin embargo, no todas las variedades de lavanda producen semillas viables o «verdaderas». Muchas lavandas populares, como la Lavandula x intermedia («Grosso» o «Provence», por ejemplo), son híbridas. Estas pueden producir semillas estériles o que no darán lugar a plantas similares a las parentales.

Si desea cultivar lavanda a partir de semillas, comience con una variedad de polinización abierta como la lavanda inglesa (Lavandula angustifolia). Es más probable que produzca semillas viables que crezcan fieles a su tipo.

Cuándo cosechar las semillas de lavanda

El momento oportuno lo es todo cuando se trata de guardar semillas. Si se cosechan demasiado pronto, las semillas estarán inmaduras y no germinarán. Si se espera demasiado, pueden caer al suelo antes de que tenga la oportunidad de recogerlas.

Después de florecer, las flores pasan de un color púrpura intenso a un marrón o gris apagado. Se secarán y se volverán quebradizas al tacto.

Si golpeas suavemente la cabeza de la flor y caen las semillas, ya está lista. Es posible que incluso notes que algunas semillas pequeñas y oscuras ya están cayendo al suelo, lo que indica que debes recogerlas pronto o corres el riesgo de perderlas.

Si no estás seguro de si las semillas son viables, abre algunas. Las semillas maduras serán duras y de color oscuro por dentro. Las inmaduras suelen ser blancas o blandas.

Cosecha por la mañana, una vez que se haya evaporado el rocío, pero antes de que empiece a hacer calor. Esto ayuda a evitar la condensación durante el almacenamiento.

Cómo recolectar semillas de lavanda

Sigue estos pasos para recolectar semillas de tus flores de lavanda:

1. Extraiga las semillas

Hay dos métodos principales de extracción que puede utilizar:

1. El método manual

De esta forma obtendrá hasta la última semilla, pero le llevará mucho más tiempo.

Sujete una cabeza de flor seca entre los dedos y enróllela o aplástela suavemente sobre una superficie limpia, como un plato o una bandeja de horno. Las semillas diminutas, de color marrón oscuro a negro, del tamaño aproximado de la pimienta molida, caerán junto con los pétalos secos y la paja.

2. El método de agitar

Este método no es tan preciso, pero es rápido y eficaz.

Coloque las cabezas de las flores o los tallos completos en una bolsa de papel marrón, un bol grande o un cubo de Home Depot. Agítelos, golpéelos o enróllelos con las manos para desprender las semillas.

También puede frotar las cabezas de las flores con un colador de malla fina, como este de Amazon, para ayudar a separar las semillas de la paja.

2. Limpie las semillas

Utilice un colador de malla fina o una superficie plana y sople suavemente sobre él para separar los restos ligeros y parecidos al papel. Para mayor precisión, puede utilizar unas pinzas o los dedos para retirar cualquier resto de paja que haya quedado.

No se preocupe si no queda perfecto: un poco de material vegetal no hace daño, pero cuanto más limpias estén las semillas, mejor se conservarán.

Almacenamiento de semillas

Después de recolectar las semillas de lavanda, es esencial almacenarlas adecuadamente para garantizar que se mantengan viables hasta el momento de la siembra. Las semillas son seres vivos, incluso en estado de latencia, y un almacenamiento inadecuado puede hacer que pierdan su capacidad de germinar. A continuación te explicamos cómo mantener las semillas recolectadas en óptimas condiciones.

Los tres enemigos de la longevidad de las semillas son el calor, la humedad y la luz. La exposición a cualquiera de ellos puede reducir drásticamente las tasas de germinación. Para proteger tus semillas de lavanda:

  • Utiliza recipientes transpirables para semillas, como sobres de papel, cajas de cartón pequeñas o bolsas de malla para semillas como estas de Amazon.
  • Coloque los recipientes en un frasco sellado o en un recipiente hermético con un paquete desecante (como estos de gel de sílice que se pueden encontrar en Amazon) o incluso unos pocos granos de arroz seco para absorber cualquier humedad residual.
  • Guárdelos en un lugar fresco y oscuro, como un sótano, un armario o un frigorífico (no en el congelador). Lo ideal es que la temperatura se mantenga entre 0 °C y 10 °C.

Estratificación

Las semillas de lavanda son conocidas por su baja y desigual germinación. Pero hay un truco para mejorar las probabilidades: la estratificación. Para imitar el letargo invernal que las semillas de lavanda experimentarían de forma natural en la naturaleza, siga estos pasos:

Después de la estratificación, siembre las semillas en una mezcla de semillas con buen drenaje y colóquelas bajo luces de cultivo o en una ventana soleada. Sea paciente: la lavanda tarda en germinar, pero con un poco de cuidado y mucha luz, esos pequeños brotes aparecerán.

Deja un comentario