
Con un enfoque más vital en el uso actual del agua, muchos jardineros conscientes de la sequía están plantando paisajes que requieren menos riego. En los últimos años, la eliminación de céspedes y el xerojardinería se han vuelto cada vez más populares. Si bien uno puede considerar inmediatamente la adición de plantas como cactus y follaje suculento, muchas especies de flores permiten una profusión de flores coloridas específicamente adecuadas para este hábitat en crecimiento. La dimorfoteca, también conocida como caléndula del Cabo, es un ejemplo perfecto de flor que prospera con un mínimo de riego y cuidados por parte de los jardineros aficionados.
Acerca de las necesidades hídricas de la caléndula del Cabo
Las caléndulas del Cabo son flores pequeñas y de bajo crecimiento que florecen incluso en condiciones áridas. Plantadas en primavera u otoño (en zonas con inviernos suaves), estas pequeñas flores varían en color desde el blanco hasta el púrpura y el naranja. Las caléndulas del Cabo se diferencian de muchas otras variedades de flores en que el aspecto de cada flor y la forma general de la planta mejoran con la disminución del riego. Aunque las plantas deben recibir algo de agua cada semana, el exceso de agua hará que produzcan tallos largos y verdes. Esto puede incluso provocar que las flores se marchiten cuando florecen. La disminución del agua permite que la planta se mantenga baja y erguida.
Cómo regar las caléndulas del Cabo
Al regar la caléndula del Cabo, se debe tener especial cuidado para evitar mojar el follaje de la planta. Para ello, muchos cultivadores optan por utilizar el riego por goteo. Dado que estas plantas son muy susceptibles a los problemas fúngicos, las salpicaduras en las hojas pueden ser el origen del desarrollo de enfermedades. Además, las caléndulas del Cabo deben colocarse siempre en un suelo con buen drenaje para favorecer un crecimiento más saludable de la planta en general. A medida que las plantas comienzan a florecer, el riego de las caléndulas del Cabo debe ser menos frecuente. En el caso de las caléndulas del Cabo, el agua (en exceso) puede inhibir la capacidad de la planta para producir y soltar semillas maduras adecuadamente para las plantas de la siguiente temporada. Mantener los parterres de caléndulas del Cabo secos (y libres de malas hierbas) ayudará a garantizar el éxito de la resiembra de plantas espontáneas. Aunque muchos pueden ver esto como un atributo positivo, es importante señalar que ha habido motivos de preocupación en cuanto a su posible carácter invasivo. Antes de plantarlas, asegúrese siempre de investigar si las caléndulas del Cabo se consideran una planta molesta en el lugar donde vive. En la mayoría de los casos, esta información se puede obtener poniéndose en contacto con las oficinas locales de extensión agrícola.




