
No hay nada más frustrante que cultivar uvas en el jardín y descubrir que han sucumbido a problemas como las enfermedades. Una de las enfermedades de la uva más frecuentes en el sur es la enfermedad de Pierce. Siga leyendo para obtener más información sobre la enfermedad de Pierce en la uva y qué medidas se pueden tomar para prevenirla o tratarla.
¿Qué es la enfermedad de Pierce?
Algunas especies de uva son propensas a una enfermedad conocida como enfermedad de Pierce. La enfermedad de Pierce en las uvas es el resultado de un tipo de bacteria conocida como Xylella fastidiosa. Esta bacteria se encuentra en el xilema de la planta (los tejidos que conducen el agua) y se propaga de una planta a otra a través de un insecto particular conocido como saltahojas.
Síntomas de la enfermedad de Pierce
Hay varios signos que aparecen a mediados o finales del verano que indican la presencia de la enfermedad. A medida que la bacteria crece en el xilema, bloquea el sistema de conducción de agua. Lo primero que se puede observar es que las hojas se vuelven ligeramente amarillas o rojas en los bordes. Después, los frutos se marchitan y mueren, y las hojas se caen de la planta. Los nuevos tallos se desarrollan de forma irregular. La enfermedad se propaga e incluso las plantas que no se creían infectadas pueden mostrar signos en la siguiente temporada.
Prevención de la enfermedad de Pierce
Una de las prácticas de gestión más comunes consiste en rociar insecticida en las zonas cercanas al viñedo para reducir el número de insectos chupadores. También ayuda evitar las variedades de uva muy susceptibles, como el Chardonnay y el Pinot Noir, o las vides jóvenes de menos de tres años plantadas en una zona en la que se sabe que ha habido problemas de infección anteriormente. Se puede evitar gran parte del sufrimiento que causa esta enfermedad si se plantan variedades de uva resistentes a la enfermedad. Plantar variedades resistentes es la única forma 100 % eficaz de prevenir o controlar la enfermedad de Pierce.
Tratamiento de la enfermedad de Pierce
No hay mucho que se pueda hacer en cuanto al tratamiento de la enfermedad de Pierce, salvo tomar medidas preventivas. Sin embargo, las vides que hayan presentado síntomas durante más de un año deben eliminarse durante la temporada de letargo. También deben eliminarse las vides que presenten síntomas foliares. Es imprescindible eliminar las vides enfermas lo antes posible, cuando los síntomas son evidentes por primera vez. Esto ayudará a minimizar la propagación de la infección.




