Cómo comer de forma sostenible para tener un cuerpo y un planeta más saludables

El mundo está cambiando y, con él, nuestros hábitos. A medida que aprendemos más sobre lo que está sucediendo en la Tierra, también somos conscientes de que estos cambios afectan a nuestras vidas y a las de todos los organismos del planeta. Si modificamos nuestro comportamiento y la forma en que satisfacemos nuestras necesidades, podemos tener un impacto beneficioso y, en algunos casos, revertir el daño que ha causado la intervención humana. Una alimentación sostenible y saludable es un buen paso que nos proporcionará los nutrientes que necesitamos para prosperar, al tiempo que evitamos explotar en exceso los recursos de nuestro planeta. La producción de alimentos a gran escala y su transporte consumen gran parte de nuestra agua dulce y nuestro combustible, y están relacionados con la deforestación y la contaminación. Minimizar el impacto que tenemos sobre la Tierra a través de nuestras elecciones alimentarias es una forma inteligente de contribuir a su sostenibilidad. Comer de forma sostenible es solo una de las formas en que podemos tener un impacto positivo en la crisis medioambiental global, pero es un comienzo inteligente y fácil.

Guía para una alimentación sostenible

Los hábitos alimenticios sostenibles pueden tardar algún tiempo en desarrollarse, pero una vez adoptados, pueden suponer un cambio positivo que tenga un gran impacto. Este cambio puede reflejar los valores de cada uno e influir en quienes nos rodean. La clave para comer de forma sostenible es tomar decisiones reflexivas. Reducir nuestro consumo de productos animales, que provocan un aumento de las emisiones de gases nocivos, puede ser una pequeña parte de los cambios.El coste de criar animales para el consumo, las condiciones a menudo deplorables en las que viven, los costes de transporte y procesamiento, y la cantidad de agua y alimentos que se consumen son razones suficientes para, al menos, plantearse dejar de comer carne varias veces a la semana. Un cambio tan sencillo puede minimizar el impacto negativo que el ganado tiene sobre el suelo, el aire y el agua. Una dieta basada en vegetales sigue aportando todos los nutrientes que necesitamos si las combinaciones de vegetales proporcionan proteínas. Los frutos secos y las legumbres tienen un alto contenido en proteínas y, de hecho, pueden beneficiar a la salud del suelo en lugar de agotar sus nutrientes y destruir su composición.

Manténgalo cerca

El coste de procesar y transportar muchos de nuestros alimentos también añade emisiones nocivas al medio ambiente. Buscar fuentes locales de alimentos o utilizar el modelo «de la granja a la mesa» puede minimizar esas preocupaciones. Seleccionar alimentos orgánicos cultivados localmente tiene beneficios adicionales.

Los alimentos orgánicos no dependen de herbicidas ni pesticidas. Estos productos químicos contaminan las capas freáticas y las aguas silvestres. También reducen la erosión del suelo y el consumo de energía. Como ventaja adicional, los alimentos orgánicos producidos localmente serán más frescos y contendrán más nutrientes. Si la carne sigue estando en el menú, recurrir a ganaderos y productores locales de productos cárnicos apoya a las comunidades cercanas y reduce el consumo de combustibles fósiles. Opte por el pescado de piscifactoría como opción sostenible. El pescado de piscifactoría reduce el impacto sobre las poblaciones de peces silvestres, lo que contribuye a un ecosistema más saludable.

Otros factores en la alimentación sostenible

La elección de alimentos sostenibles también implica otras consideraciones. Aparte de la localidad, las prácticas de cultivo y los daños causados por el procesamiento, la forma en que se envasa un producto puede tener un gran impacto a nivel mundial. Cada año, el mundo produce 400 millones de toneladas de plástico. El plástico no se biodegrada de manera eficiente y permanece en los vertederos y contamina los océanos. Seleccione productos que tengan envases biodegradables y reciclados siempre que sea posible.

Otro factor es el desperdicio. En Estados Unidos tiramos 119 000 millones de libras de comida al año. Considera la posibilidad de utilizar alimentos ligeramente dañados que aún sean comestibles. Un tomate maduro con una pequeña marca seguirá teniendo el mismo sabor que un tomate perfecto sin imperfecciones. Sin duda, la forma más fácil de comer de manera sostenible es minimizar el desperdicio de alimentos. En casa, aprovecha los alimentos que hay en la nevera elaborando planes de comidas que te guíen para consumir los productos que se van a estropear. Pequeños pasos como este tendrán un gran impacto global con el tiempo.

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