
Los higos son esas frutas dulces y melosas que te hacen sentir como si estuvieras haciendo trampa con el postre. Saber cómo cultivar higos a partir de la fruta es un reto para los jardineros novatos. No es como el rápido éxito de los esquejes, pero lograrlo te hace sentir como si hubieras burlado a la naturaleza. Hay muchas formas de propagar una higuera, pero empezar desde las semillas es una apuesta arriesgada que vale la pena si tienes paciencia.
Sin embargo, es una apuesta arriesgada. Es posible que las semillas no den un árbol que coincida con la fruta que comiste, y tendrás que esperar años para obtener una cosecha. Aun así, es un proyecto barato y que te ensucia las manos, pero que puede dar como resultado un árbol que nadie más tiene. A continuación te explicamos paso a paso cómo propagar una higuera desde la semilla hasta convertirla en un árbol maduro.
Comprender las higueras y sus semillas
Las higueras no son frutas normales, sino más bien bolsas rellenas de pequeñas flores llamadas sicónias. Esas partes crujientes que hay en su interior son las semillas reales. A veces hay cientos en un solo higo. Cada uno podría brotar un árbol, pero los higos suelen ser difíciles de conseguir.

La mayoría de los higos que se comen provienen de árboles femeninos que omiten la polinización, por lo que sus semillas pueden no ser viables. Tipos como los higos de Esmirna necesitan una avispa para producir semillas viables, lo que no es común en los que se compran en las tiendas. Incluso si brotan, el árbol podría darte algo totalmente diferente, quizá mejor, quizá peor. Es como plantar una novela de misterio.
Esa incertidumbre es parte del trato. No solo estás echando semillas en la tierra. Estás apostando por un árbol con sus propias peculiaridades.
¿Son las semillas una buena forma de propagar higos?
Cultivar higos a partir de semillas no es la forma más rápida de hacerlo. Los esquejes o los acodos te permiten obtener un clon del árbol padre, con frutos y todo, en un par de años. Las semillas tardan entre 2 y 3 años en convertirse en un árbol joven sólido, entre 5 y 7 en dar fruto, y es posible que acabes obteniendo higos pequeños y ácidos en lugar de dulces.
Aun así, tiene sus ventajas. Es muy barato y es una forma divertida de cultivar algo único. Plantar unas pocas semillas de higo Brown Turkey y ver cómo brotan esos pequeños milagros verdes puede ser muy emocionante. Si quieres una apuesta segura para obtener frutos, opta por los esquejes. Las semillas son para quienes no les importa esperar mucho tiempo y se sorprenden con lo que sale.
Cómo cultivar higos a partir de semillas

1. Recolección de semillas de un higo
Elige un higo maduro y blando; los frescos del árbol son mejores que los comprados en la tienda, pero cualquiera de los dos sirve. A continuación, córtelo en rodajas. Simplemente recoja el interior pegajoso en un bol con agua y déjelo reposar durante uno o dos días. Las semillas buenas se hundirán y los restos viscosos flotarán.
Retira la sustancia viscosa de la superficie y luego cuela las semillas con un colador de malla fina. Extiéndelas sobre una toalla de papel para que se sequen durante unos días, hasta que estén completamente secas. Una higuera te proporciona docenas de semillas diminutas, similares a la arena, listas para plantar. No te saltes el paso de remojarlas, ya que la pulpa puede pudrirse y echar por tierra todo tu progreso en la germinación. Es un proceso engorroso, pero hay que hacerlo.
2. Preparación de las semillas
Las semillas secas necesitan una preparación rápida. Muchas personas recomiendan remojarlas en agua tibia durante un día para ablandar la cáscara, pero me he dado cuenta de que, en la mayoría de los casos, se puede pasar directamente a la siembra. Mezcla a partes iguales turba, perlita y vermiculita para obtener un suelo ligero y aireado. Una bandeja de semillas como esta biodegradable de Amazon
Humedece la mezcla hasta que esté húmeda, no empapada. Así les estás dando a las semillas un lecho suave para comenzar su vida. Una buena preparación evita que se pudran y les da la oportunidad de brotar.
3. Germinación de las semillas
Esparce las semillas de higo por el suelo y golpéalas ligeramente, sin apretarlas. Cubre con una capa fina de 3 mm de mezcla y rocía con una botella pulverizadora. Si quieres ir un paso más allá, una botella pulverizadora de niebla ultrafina como esta de Amazon te ayudará. Simplemente coloca la bandeja en un lugar agradable y cálido, a 21-24 °C, como un alféizar soleado o incluso una manta térmica.
Se recomienda cubrirlos con film transparente, hacer algunos agujeros para que entre aire y comprobarlos a diario para mantenerlos húmedos. Los brotes pueden tardar entre 2 y 6 semanas en salir, así que no te rindas antes de tiempo. No los revises demasiado, porque la clave está en esperar. Una vez que veas que brotan, colócalos bajo una luz brillante e indirecta para que se mantengan fuertes.
4. Cuidado de las plántulas
Las plántulas de higuera son muy delicadas. Mantén la tierra húmeda, pero no empapada, ya que el exceso de agua es mortal para ellas. Utiliza una bandeja con agujeros de drenaje para mayor seguridad. Aliméntalas mensualmente con un fertilizante 5-5-5 diluido para estimular el crecimiento.
Dales entre 6 y 8 horas de luz brillante e indirecta. Una ventana orientada al sur es ideal. Las plántulas larguiruchas necesitan más sol. Puedes perderlas si la luz es tenue, así que no te descuides. Poda las más débiles a unos 5-8 cm para que las fuertes puedan extenderse.
5. Trasplante y cuidados

Cuando las plántulas alcancen los 15 cm, aproximadamente a los 3-4 meses, trasplántelas a macetas de 3,8 litros con tierra arcillosa y arenosa. Entierre el cepellón justo debajo de la superficie y riegue abundantemente. Deje que la capa superior se seque antes de volver a regar.
Después de la última helada, trasplántalas al exterior en las zonas 7-10, donde a los higos les encanta. Elige un lugar soleado, protegido del viento fuerte. Riega semanalmente y fertiliza mensualmente durante la temporada de crecimiento. Sujeta las más altas con estacas para mantenerlas estables. En uno o dos años, plántalas en el suelo o en macetas más grandes. Con suerte, podrás degustar los higos en 5-7 años. Es un proceso lento, pero los higos cultivados en casa son oro puro.




