Cuidado del fresno blanco: consejos para cultivar un fresno blanco

Los fresnos blancos (Fraxinus americana) son nativos del este de Estados Unidos y Canadá, y se extienden de forma natural desde Nueva Escocia hasta Minnesota, Texas y Florida. Son árboles grandes, hermosos y frondosos que en otoño se tiñen de magníficos tonos rojos y morados intensos. Siga leyendo para conocer datos sobre el fresno blanco y cómo cultivarlo.

Datos sobre el fresno blanco

Cultivar un fresno blanco es un proceso largo. Si no sucumben a las enfermedades, estos árboles pueden vivir hasta 200 años. Crecen a un ritmo moderado de entre 30 y 60 cm al año. En su madurez, suelen alcanzar entre 15 y 24 m de altura y entre 12 y 15 m de ancho. También suelen tener un tronco principal, con ramas espaciadas uniformemente que crecen de forma densa y piramidal. Debido a su tendencia a ramificarse, son muy buenos árboles de sombra. Las hojas compuestas crecen en racimos de entre 20 y 38 cm de largo formados por foliolos más pequeños. En otoño, estas hojas adquieren impresionantes tonos rojos y púrpuras.

En primavera, los árboles producen flores púrpuras que dan paso a sámaras de 2,5 a 5 cm de largo, o semillas únicas, rodeadas de alas parecidas al papel.

Cuidado del fresno blanco

Es posible cultivar un fresno blanco a partir de semillas, aunque se obtienen mejores resultados cuando se trasplantan como plántulas. Las plántulas crecen mejor a pleno sol, pero toleran algo de sombra.

El fresno blanco prefiere suelos húmedos, ricos y profundos, y crece bien en una amplia gama de niveles de pH.

Desgraciadamente, el fresno blanco es susceptible a un grave problema llamado amarilleamiento del fresno o muerte regresiva del fresno. Suele producirse entre los 39 y los 45 grados de latitud. Otro problema grave de este árbol es el barrenador esmeralda del fresno.

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