
Con un nombre como «Blue Star» (estrella azul), este enebro suena tan americano como la tarta de manzana, pero en realidad es originario de Afganistán, el Himalaya y el oeste de China. A los jardineros les encanta el Blue Star por su follaje espeso, estrellado y de color azul verdoso, y por su porte elegante y redondeado. Siga leyendo para obtener más información sobre el enebro Blue Star (Juniperus squamata «Blue Star»), incluidos consejos sobre cómo cultivar un enebro Blue Star en su jardín o patio trasero.
Acerca del enebro Blue Star
Pruebe a cultivar el enebro «Blue Star» como arbusto o como cubierta vegetal si vive en una región adecuada. Es una pequeña y encantadora planta con deliciosas agujas estrelladas en un tono que se encuentra en algún punto entre el azul y el verde. Según la información sobre el enebro Blue Star, estas plantas prosperan en las zonas de rusticidad 4 a 8 del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA). El follaje es perenne y los arbustos crecen en montículos de entre 61 y 91 cm de alto y ancho. Hay que tener paciencia cuando se empieza a cultivar el Blue Star, ya que el arbusto no crece de la noche a la mañana. Sin embargo, una vez que se asienta, es un invitado estrella en el jardín. Al ser de hoja perenne, deleita durante todo el año.
Cómo cultivar un enebro Blue Star
El cuidado del enebro Blue Star es muy sencillo si se planta correctamente. Trasplante la plántula a un lugar soleado del jardín. El Blue Star crece mejor en suelos ligeros con un excelente drenaje, pero no morirá si no lo tiene. Tolera cualquier número de condiciones problemáticas (como la contaminación y los suelos secos o arcillosos). No lo exponga a la sombra ni a suelos húmedos. El cuidado del enebro Blue Star es muy sencillo en lo que respecta a plagas y enfermedades. En resumen, el Blue Star no tiene muchos problemas de plagas ni enfermedades. Incluso los ciervos lo dejan en paz, lo cual es bastante raro en el caso de los ciervos. Los jardineros y propietarios de viviendas suelen empezar a cultivar enebros como el Blue Star por la textura que su follaje perenne aporta al jardín. A medida que madura, parece ondular con cada ráfaga de viento, lo que lo convierte en un precioso complemento para cualquier jardín.




