
Cultivar tus propios productos requiere tiempo, dinero y energía. Perder estas cosechas puede ser frustrante, especialmente cuando no se conoce la causa. Si tienes problemas con la rotura del tallo de las plantas de cucurbitáceas, veamos algunas posibles causas y qué se puede hacer para evitar estos problemas.
Rotura del tallo de calabazas, melones y pepinos
Hay varias circunstancias que pueden provocar la rotura de los tallos en los cultivos de cucurbitáceas maduros. Estas plantas suelen tener tallos largos y huecos que pueden dañarse fácilmente por el peso del follaje o los frutos. Las roturas, desgarros y tallos retorcidos pueden ser especialmente problemáticos después de una tormenta con viento. Si esto ocurre con frecuencia, intente colocar las cucurbitáceas en un lugar protegido, junto a una pared o una valla sólida.
También pueden producirse daños cuando animales, como ciervos o perros del vecindario, deciden pasear por el jardín. Si el animal pisa o se enreda en la enredadera, pueden producirse daños que podrían provocar una rotura. Instalar una valla alrededor de la zona o colocar enrejados para las enredaderas de cucurbitáceas son las mejores formas de protegerlas de este tipo de daños.
Las plagas de las cucurbitáceas también causan daños en las enredaderas, lo que puede provocar la rotura de las enredaderas de calabazas o pepinos. En concreto, las larvas del barrenador de la enredadera de la calabaza hacen agujeros de entrada en el tallo y luego túneles en el interior de la enredadera para alimentarse. Estas larvas de color blanco cremoso, parecidas a gusanos, son más activas a finales de junio y principios de julio. Utilice la rotación de cultivos y cubiertas flotantes para evitar que las polillas adultas pongan huevos cerca de los cultivos de cucurbitáceas.
Los cambios ambientales son otra posible causa de la rotura de los tallos de las cucurbitáceas. Esto puede ocurrir cuando se trasplantan al jardín plántulas con raíces enredadas. La repentina abundancia de nutrientes, agua y espacio puede provocar un crecimiento rápido que da lugar a tallos débiles y propensos a romperse. La lluvia después de un período de sequía o el uso inadecuado de fertilizantes también pueden provocar un rápido crecimiento en las plantas más viejas. Cuando esto ocurra, cubra la enredadera agrietada con tierra para favorecer el enraizamiento y evitar que las plagas o enfermedades accedan a los tejidos expuestos de la planta.
Daños por frío y cultivos de cucurbitáceas
Si encuentra un tallo de pepino, melón o calabacín agrietado, la causa más probable es el daño por frío. Al ser un cultivo de clima cálido, las cucurbitáceas pueden sufrir daños por frío cuando la temperatura desciende a 4 °C (40 °F) o menos. Sin embargo, el daño por frío es acumulativo. Unos pocos días fríos con temperaturas entre 10 y 16 °C (50 y 60 °F) pueden ser tan dañinos como un breve descenso a 4 °C (40 °F).
A menudo se observan grietas por daños causados por el frío cerca de la línea del suelo. Aunque estas lesiones suelen curarse, constituyen un punto de entrada para enfermedades y plagas de las plantas. Además, un tallo agrietado crea un punto débil que es más propenso a romperse o torcerse en condiciones de viento.
Para evitar que el frío dañe los cultivos de cucurbitáceas, considere trasplantar las plántulas solo después de que hayan llegado las cálidas temperaturas del verano. Otra opción es cubrir los cultivos de cucurbitáceas con cubiertas para hileras o túneles bajos, que atraparán el calor del suelo. Estas prácticas pueden mantener el aire interior entre cinco y diez grados más cálido.
Si encuentra una grieta en el tallo de un pepino, melón o calabaza, entierre la sección dañada de la enredadera o aplique un fungicida en la zona dañada como medida preventiva contra las enfermedades.




