
En mi zona, el noroeste del Pacífico, parece que cada dos días surge una nueva bodega. Algunas tienen éxito y otras no; el resultado no solo depende de un marketing inteligente, sino también de la calidad del vino, que está directamente relacionada con la superioridad de la uva. Para el jardinero aficionado, cultivar vides puede crear un precioso oasis o pérgola con sombra, o un detalle ornamental con la ventaja añadida de que son comestibles. Pero, ¿cómo saber cuándo cosechar las uvas en su punto óptimo de dulzura y sabor? Siga leyendo para obtener información sobre la cosecha de la uva.
Cuándo cosechar la uva
El momento preciso para la recolección de la uva depende de la ubicación, la duración de la temporada de cultivo, la variedad de uva, la carga de cultivo y el uso previsto de la uva. Las cargas de cultivo pesadas tardan más en madurar. El momento óptimo para la vendimia varía de un año a otro, al igual que las condiciones ambientales, y se produce algún tiempo después de que las bayas cambien de color (envero). Los viticultores comerciales se basan en métodos más científicos para determinar cuándo vendimiar, como los niveles precisos de pH y el contenido de azúcar (Brix), que se establecen mediante pruebas. Los viticultores domésticos pueden utilizar los siguientes criterios para determinar la madurez de las uvas y el momento adecuado para la vendimia: Color– La recolección de uvas para su uso en jaleas o en la elaboración de vino debe realizarse en el momento justo de maduración para obtener el máximo dulzor. Las uvas cambian de color de verde a azul, rojo o blanco, dependiendo de la variedad. El color es uno de los indicadores de madurez. Sin embargo, no es el indicador más fiable, ya que muchas variedades de uvas cambian de color mucho antes de madurar. Aun así, cuando están completamente maduras, la capa blanquecina que recubre las uvas se hace más evidente y las semillas pasan de verde a marrón. Tamaño – El tamaño es otro indicador de la madurez de las uvas. Cuando están maduras, las uvas alcanzan su tamaño máximo y son un poco menos firmes al tacto. Sabor– Sin duda, la mejor manera de determinar si las uvas están lo suficientemente maduras para la cosecha es probarlas. Pruebe las uvas tres o cuatro semanas antes de la fecha aproximada de la cosecha y continúe probándolas a medida que maduran. Intente tomar muestras a la misma hora del día de diferentes zonas de la vid. Las uvas, a diferencia de otras frutas, no continúan madurando una vez separadas de la vid, por lo que es importante seguir probándolas hasta que estén uniformemente dulces. Tome muestras tanto de las zonas expuestas al sol como de las que están a la sombra. La madurez y el color de las uvas no dependen de la luz solar directa, sino que la cantidad de luz que llega al follaje de la vid da como resultado frutos de alta calidad. Son las hojas de la vid las que generan los azúcares, que luego se transfieren al fruto.
Información adicional sobre la vendimia
La maduración desigual puede producirse debido a un exceso de racimos en la vid (sobreproducción), deficiencia de potasio, sequía u otros factores de estrés ambiental. Las temperaturas más cálidas de lo normal suelen ser la causa de una maduración desigual, en la que algunas bayas permanecen ácidas, duras y verdes, mientras que otras maduran y oscurecen normalmente. Las bayas maduras también son muy atractivas para las aves. Para proteger la cosecha inminente, es recomendable envolver los racimos de uvas en una bolsa marrón atada a la caña o cubrir toda la vid con una malla. Una vez que haya determinado que es el momento óptimo para la cosecha de la uva, simplemente retire los racimos con unas tijeras de mano. Las uvas se pueden almacenar a 0 °C (32 °F) con una humedad relativa del 85 %, en una bolsa perforada, durante un máximo de dos meses.




