
Todo el mundo conoce los geranios. Resistentes y hermosos, son plantas muy populares tanto para jardineras como para macetas. El geranio alpino Erodium es un poco diferente del geranio común, pero no por ello menos atractivo y útil. Esta planta baja y extendida se adapta a una gran variedad de suelos y es una excelente cubierta vegetal. Siga leyendo para obtener más información sobre las plantas de geranio alpino y su cuidado.
Plantas de geranio alpino
Los geranios alpinos (Erodium reichardii) también se conocen como Erodiums, nombre que proviene de la palabra griega antigua que significa «garza». El nombre se debe a la forma del fruto inmaduro de la planta, que se asemeja a la cabeza y el pico de un ave acuática. El nombre también se ha trasladado a los nombres comunes en inglés Heron’s Bill y Stork’s Bill. Las plantas de geranio alpino son en su mayoría de crecimiento bajo. Dependiendo de la variedad, pueden variar desde plantas tapizantes de no más de 15 cm de altura hasta pequeños arbustos de 60 cm. Las flores son pequeñas y delicadas, suelen medir alrededor de 1,25 cm de diámetro y tienen 5 pétalos en tonos que van del blanco al rosa. Las flores tienden a agruparse y rara vez aparecen solas.
Cultivo de geranios alpinos
El cuidado del geranio alpino es muy fácil y tolerante. Las plantas prefieren suelos bien drenados y pleno sol, pero toleran todo tipo de suelos excepto los empapados y la sombra profunda. Dependiendo de la variedad, son resistentes desde las zonas 6 a 9 o 7 a 9. Requieren muy poco mantenimiento: en los meses más calurosos y secos, se benefician de un riego adicional, pero en general solo necesitan un mínimo de agua extra. En interiores, pueden ser víctimas de los pulgones, pero en exteriores están prácticamente libres de plagas. Se pueden propagar en primavera separando los brotes nuevos con una parte de la corona vieja. No hay nada más que eso, así que si buscas una cobertura fácil para el suelo, prueba a añadir algunas plantas de geranio alpino a la zona.




