
El cultivo de frutas puede ser una experiencia mágica: después de tantos años de duro trabajo, formación, poda y cuidado de tu joven árbol frutal, por fin da esos frutos perfectos con los que has soñado durante muchas temporadas. Lamentablemente, no todas las fantasías frutales tienen un final feliz; a veces terminan con la acidificación de la fruta, una condición desagradable que dejará un mal sabor de boca a cualquier jardinero.
¿Qué es la acidificación de la fruta?
La acidificación de la fruta en las plantas es un problema muy común y aparece con frecuencia en los cítricos, los higos y las uvas. Está causada por una variedad de levaduras presentes en el suelo que penetran a través de la piel de los frutos maduros, donde se alimentan, provocando la fermentación de la fruta. Las heridas pueden ser tan pequeñas que resultan difíciles de ver a simple vista, pero pronto aparecen manchas empapadas de agua que se extienden por la superficie del fruto infectado. A medida que las levaduras actúan sobre la fruta afectada, descomponen los tejidos, que se vuelven viscosos o casi completamente líquidos y supuran por la piel. Pueden aparecer burbujas de gas en las zonas rotas de la superficie de la fruta y, a menudo, aparece una capa de micelio de color blanco a crema. Las frutas afectadas pueden cambiar de color, pero este cambio depende en gran medida de la especie y la variedad.
Cómo solucionar la acidez de la fruta
No se pueden salvar las frutas que ya están afectadas por la pudrición ácida, pero se puede trabajar para prevenirla en otras. Retire cualquier fruta que muestre signos de pudrición ácida y las frutas cercanas, teniendo cuidado de no apretarlas ni partirlas. Esto puede ser difícil en el caso de las uvas, por lo que es posible que tenga que retirar todo el racimo. La pudrición ácida de la fruta tiende a ser más grave en las plantas con frutos muy agrupados. Los daños causados por insectos plaga como avispas, moscas del vinagre y escarabajos, así como por aves y granizo, abren la piel de los frutos, lo que facilita el acceso a las colonias de levaduras. Los insectos pueden transportar esporas en su cuerpo que, sin darse cuenta, frotan contra las heridas al moverse por los frutos. Controlar estos daños es fundamental para prevenir la pudrición ácida de los frutos en las plantas. Atrapar avispas y moscas, o instalar una malla protectora alrededor de la planta afectada, puede reducir las posibilidades de infección futura. Abrir más la copa para permitir una mayor penetración del aire y aclarar los frutos también puede mejorar las posibilidades, ya que a la levadura le cuesta sobrevivir en ambientes secos. No existe ningún control químico diseñado específicamente para la pudrición ácida, pero la arcilla de caolín aplicada a los frutos en las primeras fases de su desarrollo y reaplicada con frecuencia es un conocido repelente de las moscas del vinagre.




