
Si tienes sandías con podredumbre carbonosa en tu jardín, no esperes poder llevarlas a la mesa del picnic. Esta enfermedad fúngica ataca a muchos tipos diferentes de cucurbitáceas, incluida la sandía, y suele matar las plantas. Si cultivas sandías, sigue leyendo para obtener más información sobre la podredumbre carbonosa y qué hacer cuando la detectes.
¿Qué es la pudrición carbonosa de la sandía?
La pudrición carbonosa en las sandías es causada por el hongo Macrophomina phaseolina. Es un hongo que vive en el suelo y es muy frecuente en algunos estados, como California. Puede persistir hasta 12 años. El hongo que infecta a las sandías con pudrición carbonosa también puede infectar a cientos de otras especies de plantas. En los melones, el patógeno ataca primero los tallos cercanos al suelo unas semanas después de la siembra. Sin embargo, los síntomas no se observan hasta mucho más cerca de la cosecha.
Síntomas de la pudrición carbonosa en las sandías
Los primeros signos de que las sandías tienen pudrición carbonosa pueden aparecer al final de la temporada de cultivo, un par de semanas antes de la cosecha. Busque hojas amarillentas, seguidas de la muerte de las hojas de la corona. Después de eso, es posible que vea otras manifestaciones de la pudrición carbonosa en las sandías, como lesiones empapadas de agua en el tallo. Los tallos pueden supurar una goma amarillenta y oscurecerse, como el carbón. Si las lesiones rodean el tallo, la planta morirá.
Tratamiento de la pudrición carbonosa de la sandía
Hay muchas enfermedades fúngicas que infectan las plantas de su jardín y que pueden tratarse con fungicidas. Por desgracia, la pudrición carbonosa en las sandías no es una de ellas. Por desgracia, no hay controles eficaces para el hongo. Sin embargo, puede prevenir eficazmente la enfermedad cambiando la forma en que gestiona sus cultivos. ¿Cuál es el tratamiento preferido para la pudrición carbonosa de la sandía? Es necesario comprender las condiciones que hacen que el hongo se convierta en un problema e intentar evitarlas. Por ejemplo, el hongo de la pudrición carbonosa es un problema que aumenta si el cultivo de melones sufre estrés hídrico. Está totalmente bajo el control del jardinero evitar que esto suceda. Regar con regularidad y prevenir el estrés hídrico contribuirá en gran medida a prevenir la pudrición carbonosa en las sandías. También es útil rotar los cultivos con regularidad. La incidencia de la enfermedad y su gravedad son más comunes en las zonas donde se cultivan melones año tras año. Rotar los melones durante unos años puede ser una buena estrategia para tratar la pudrición carbonosa de la sandía.




