
Las cannas son plantas hermosas y fáciles de cultivar que aportan sin esfuerzo un toque tropical a tu jardín. Son especialmente apreciadas por los jardineros que viven en lugares con veranos muy calurosos. Mientras que otras flores se marchitan y se secan, las cannas prosperan con el calor. ¿Cómo puedes asegurarte de sacar el máximo partido a tus cannas durante todo el verano? Sigue leyendo para aprender más sobre cómo podar las cannas.
Poda de las cannas
¿Hay que podar las cannas? No hay consenso sobre cómo podar las cannas ni sobre si es necesario hacerlo. Algunos jardineros sostienen que la poda de las cannas mata innecesariamente las futuras flores, mientras que otros cortan fielmente los tallos florales marchitos hasta el suelo. Ninguno de los dos métodos es necesariamente «incorrecto», ya que las cannas son plantas muy prolíficas. Ambos métodos pueden dar lugar a más flores. Sin embargo, una buena solución, utilizada por muchos jardineros, es eliminar con cuidado solo las flores marchitas.
Pinzar las flores marchitas de la canna
El objetivo principal de podar las flores marchitas es evitar que se formen semillas. Las plantas consumen energía al producir semillas y, a menos que tengas pensado recolectarlas, esa energía se podría aprovechar mejor para producir más flores. Algunas cannas producen grandes vainas negras, mientras que otras son estériles. Deja una o dos flores y obsérvalas: si no ves que se desarrollen vainas, no es necesario podarlas, salvo por motivos estéticos. Si va a cortar las flores marchitas de la canna, tenga cuidado. Los nuevos capullos suelen formarse justo al lado de las flores marchitas. Corte solo la flor marchita, dejando los capullos en su sitio. En poco tiempo se abrirán y se convertirán en nuevas flores. Si por casualidad elimina los capullos o incluso todo el tallo, no todo está perdido. La planta crecerá rápidamente nuevos tallos y flores. Solo tardará un poco más.




