
Las semillas son uno de los pilares fundamentales de la vida. Son responsables de la belleza y la abundancia de nuestra Tierra. También son extraordinariamente resistentes, como demuestran las semillas antiguas que se han encontrado y cultivado en los últimos años. Muchas de estas semillas del pasado tienen decenas de miles de años de antigüedad. Las semillas antiguas son una clave crucial para la vida ancestral y la evolución de la flora del planeta.
Si le preocupa la fecha de siembra que figura en el paquete de semillas, quizá no tenga por qué preocuparse demasiado. Los científicos han desenterrado semillas que tienen miles de años y, movidos por la curiosidad, han conseguido germinar y plantar algunas de ellas. Son especialmente intrigantes las semillas antiguas de dátiles, que tienen alrededor de 2000 años. También hay otros ejemplos de semillas antiguas que han germinado y están siendo estudiadas.
Semillas antiguas tradicionales
La primera plantación exitosa de una semilla desenterrada fue en 2005. Las semillas se encontraron en las ruinas de Masada, un antiguo edificio situado en Israel. Se germinó y cultivó una planta inicial a partir de semillas de dátiles antiguos. Se le dio el nombre de Matusalén. La planta prosperó, acabó produciendo brotes y su polen se utilizó para fertilizar palmeras datileras femeninas modernas. Varios años después, se germinaron seis semillas más, lo que dio como resultado cinco plantas sanas. Cada semilla procedía de la época en que se crearon los Rollos del Mar Muerto.
Otras semillas del pasado
Científicos en Siberia descubrieron un alijo de semillas de la planta Silene stenophylla, pariente cercana de la silene de hoja estrecha moderna. Para su sorpresa, pudieron extraer material vegetal viable de las semillas dañadas. Finalmente, estas germinaron y se convirtieron en plantas completamente maduras. Cada planta tenía flores ligeramente diferentes, pero por lo demás tenían la misma forma. Incluso produjeron semillas. Se cree que el permafrost profundo ayudó a preservar el material genético. Las semillas fueron descubiertas en una madriguera de ardilla a 38 metros bajo el nivel del suelo.
¿Qué podemos aprender de las semillas antiguas?
Las semillas antiguas encontradas y cultivadas no solo son una curiosidad, sino también un experimento de aprendizaje. Al estudiar su ADN, la ciencia puede averiguar qué adaptaciones hicieron las plantas para sobrevivir tanto tiempo. También se supone que el permafrost contiene muchos especímenes de plantas y animales extintos. De entre ellos, la vida vegetal que una vez existió podría resucitar. El estudio más detallado de estas semillas podría conducir a nuevas técnicas de conservación y adaptaciones vegetales que podrían transferirse a los cultivos modernos. Estos descubrimientos podrían hacer que nuestros cultivos alimentarios fueran más seguros y tuvieran mayor capacidad de supervivencia. También podrían aplicarse en los bancos de semillas, donde se conserva gran parte de la flora mundial.




