Plantación de abetos balsámicos: aprenda a cuidar los abetos balsámicos

En condiciones ideales, los abetos balsámicos (Abies balsamea) crecen alrededor de 30 cm al año. Rápidamente se convierten en los árboles cónicos, densos y de forma uniforme que reconocemos como árboles de Navidad, pero no se detienen ahí. Los abetos balsámicos se convierten en árboles imponentes y arquitectónicos con una presencia destacada en el paisaje. Pueden alcanzar alturas de entre 27,5 y 30,5 m en su madurez. Algunas de las características que los convierten en árboles ornamentales muy apreciados son su fragancia especiada, su forma pulcra y su color verde azulado. Información sobre el abeto balsámico Los abetos balsámicos son muy similares a los abetos rojos. La diferencia se aprecia en la forma en que crecen los conos. Los conos del abeto balsámico crecen erguidos en las ramas, mientras que los del abeto cuelgan. Nunca se ve un cono de abeto balsámico en el suelo, ya que se rompen en pequeños trozos cuando maduran. Los abetos balsámicos tienen importancia comercial por su uso como árboles de Navidad. Históricamente, estos árboles eran importantes por su resina, que se utilizaba para tratar enfermedades pulmonares. La resina también se utilizaba para sellar las juntas de las canoas de corteza de abedul y como barniz para pinturas de acuarela.

Cuándo plantar abetos balsámicos

Plante abetos balsámicos con cepellón, envueltos en arpillera o con raíces desnudas en otoño o primavera. El otoño suele ser la mejor época para plantar. Rehidrate los árboles con raíces desnudas sumergiéndolos en un cubo con agua durante varias horas antes de plantarlos. Las plantas cultivadas en macetas se pueden plantar en cualquier época del año. Evite plantar durante períodos de sequía o calor extremo. Si va a plantar un árbol que se ha utilizado en interiores como árbol de Navidad, plántelo al aire libre lo antes posible. Elija un lugar soleado o ligeramente sombreado para su árbol. Una zona con sombra ligera por la mañana ayudará a prevenir los daños causados por las heladas. Riegue abundantemente y cubra con mantillo inmediatamente después de plantar, utilizando de 5 a 7,5 cm de mantillo orgánico.

Cuidado del abeto balsámico

Mientras el árbol sea joven, riéguelo semanalmente si no llueve. Los árboles jóvenes necesitan mucha agua, así que utilice una manguera de remojo para saturar el suelo alrededor del árbol, o entierre una manguera de agua bajo el mantillo y déjela correr lo más lentamente posible durante aproximadamente una hora. Si el agua comienza a escurrirse antes de que termine la hora, apáguela durante un rato y deje que el suelo absorba el agua, luego vuelva a encender la manguera más tarde para terminar la hora. Los árboles más viejos, cuyas raíces se hunden profundamente en el suelo, solo necesitan riego durante períodos prolongados de sequía. Fertilice los abetos balsámicos en primavera. Utilice un fertilizante completo y equilibrado y siga las instrucciones del fabricante. El exceso de fertilización puede dañar gravemente al árbol, así que tenga cuidado de no excederse. Una vez que el árbol madura, no necesita fertilizante todos los años.

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