
Es difícil superar la belleza de un magnolio. Con sus exuberantes flores primaverales, sus hojas brillantes y sus frutos rojos en forma de cono, los magnolios son muy apreciados tanto como plantas ejemplares como setos para preservar la intimidad. Sin embargo, a veces los propietarios se dan cuenta de que su magnolio no está plantado en un lugar ideal, lo que les lleva a preguntarse: «¿Puedo trasplantar un magnolio?».
Trasplantar magnolios
La respuesta es sí, es posible trasplantar con éxito magnolios jóvenes. Sin embargo, no es una tarea fácil, ya que las magnolias tienen un sistema radicular inusual. A diferencia de la mayoría de los árboles, cuyas raíces crecen hacia abajo en el suelo, las raíces de las magnolias crecen horizontalmente a lo largo del suelo y permanecen cerca de la superficie.
Además, las raíces de los magnolios son blandas y similares a cuerdas, con pocas raíces secundarias finas. Estas características hacen que el riesgo de que el magnolio sufra un shock tras el trasplante sea mayor que en otros tipos de árboles. Cuanto más grande es el árbol, más difícil es trasladarlo y trasplantarlo. Los árboles con un diámetro de tronco inferior a 10 cm tienen más posibilidades de sobrevivir.
Podar o no podar
Durante años, la poda de raíces ha sido la práctica habitual para trasplantar un magnolio. La teoría es que la poda de raíces fomenta el crecimiento de un sistema radicular más fino y fibroso, más capaz de sostener el árbol mientras se establece.
Dado que el árbol necesita tiempo para producir estas nuevas raíces, la poda debe realizarse entre seis meses y un año antes del trasplante. Esta técnica se lleva a cabo insertando una pala afilada a una profundidad de 30 cm (12 pulgadas) en un círculo alrededor del árbol. El diámetro del círculo depende del tamaño del árbol.
Existe cierto debate sobre si esta práctica es necesaria. Un estudio de la Universidad de Florida demostró que la poda de raíces antes del trasplante de magnolias solo proporcionaba una ventaja marginal sobre las magnolias sin podar del grupo de control.
Cómo trasplantar un árbol de magnolia
A la hora de plantar una magnolia, elija bien la ubicación. Estos árboles longevos crecen entre 0,3 y 0,6 m al año. Algunas especies pueden alcanzar una altura de entre 18 y 24 m y una anchura de entre 9 y 15 m. Para reducir el impacto del trasplante, siga estas pautas:
- Hidratar: riegue abundantemente la magnolia aproximadamente una hora antes del trasplante.
- Preparar el hoyo: para reducir el impacto del trasplante, prepare el lugar de plantación antes de desenterrar la magnolia. Cava un hoyo con la misma profundidad que el cepellón y planta la parte superior del cepellón al mismo nivel que la superficie del suelo.
- Cava un hoyo ancho, no profundo: cuando desentierres una magnolia, haz un hoyo con un cepellón que sea al menos dos veces más ancho que profundo.
- Mantén el cepellón intacto– Asegure el cepellón con arpillera o cartón y utilice una carretilla o un carro para transportar el árbol a su nueva ubicación.
- Estabilice el árbol – Utilice cables de sujeción para evitar que un árbol recién plantado se incline mientras se establece. Para evitar dañar la corteza, deslice secciones de manguera de goma sobre el cable donde entra en contacto con el tronco. Asegúrese de retirar los cables una vez que el árbol esté estable.
- Cubierta vegetal – Después de plantar, extienda una cubierta vegetal alrededor de la magnolia para retener la humedad, pero evite apilarla contra el tronco del árbol.
- Riegue con regularidad – Mantenga hidratada una magnolia recién trasplantada durante el primer año.




