
A medida que los jardineros se involucran más en el cultivo de sus plantas hortícolas, es natural que adopten diversos métodos agrícolas para ser cultivadores más ecológicos y respetuosos con el medio ambiente. Cuando comparamos dos de estos sistemas, concretamente la permacultura y la agricultura ecológica, es fácil ver muchas similitudes. ¿Son estos métodos iguales?
Agricultura ecológica frente a permacultura
En resumen, la respuesta es no. La agricultura ecológica difiere del diseño de la permacultura en varios aspectos significativos. Antes de comparar estas diferencias, definamos primero la premisa básica que subyace a cada método agrícola.
La agricultura ecológica comenzó como un movimiento agrícola en la década de 1940 y la palabra «ecológico» se ha convertido en un término de etiquetado para designar los productos que se cultivan o crían sin el uso de fertilizantes sintéticos, pesticidas, antibióticos y reguladores del crecimiento. Este movimiento fue impulsado por J. I. Rodale.
El diseño de permacultura fue introducido en la década de 1970 por Bill Mollison y David Holmgren. Se trata de un sistema agrícola basado en la naturaleza que abarca todos los aspectos de las necesidades humanas, incluyendo la alimentación, la vivienda y el consumo de energía.
La agricultura ecológica se ha convertido en una industria muy regulada, mientras que la permacultura sigue siendo un movimiento popular. Además, muchas grandes explotaciones agrícolas han adoptado la agricultura ecológica, pero han pasado por alto el diseño de la permacultura como una técnica destinada principalmente a los jardineros domésticos o a las pequeñas explotaciones domésticas.
¿En qué se diferencia la permacultura de la jardinería ecológica?
Veamos varias diferencias entre la permacultura y la agricultura ecológica:
- Ahorro de energía: la permacultura se centra en gran medida en reducir la huella de carbono. Los alimentos se cultivan y se venden localmente, lo que reduce las necesidades energéticas y la contaminación asociada al transporte de mercancías a larga distancia. Por el contrario, los productos con etiqueta ecológica se envían a todo el mundo.
- Filosofía básica: aunque ambos sistemas utilizan prácticas ecológicas, como métodos naturales de control de plagas, la razón de ser de estas prácticas es diferente. En la agricultura ecológica, el objetivo es eliminar los residuos químicos del suministro alimentario. La protección de los polinizadores y los insectos beneficiosos es una ventaja añadida. La creencia fundamental de la permacultura es la protección del medio ambiente, lo que a su vez beneficia a los seres humanos.
- Cero residuos– Uno de los aspectos de la agricultura permacultural es la eliminación total de residuos mediante el reciclaje, la reutilización y la reutilización de artículos. Por lo tanto, los agricultores permaculturales utilizan envases biodegradables o reutilizables. Por otro lado, los alimentos orgánicos suelen envasarse y comercializarse en envases desechables, que pueden acabar en los vertederos.
- Diseño integrado – La agricultura orgánica se centra en la producción de un pequeño número de productos básicos. La permacultura es un diseño agrícola con muchos productos. Cada uno de ellos beneficia a otra parte del programa. Por ejemplo, las cabras no solo cortan el césped, sino que también proporcionan carne y leche para alimentar a los trabajadores y estiércol para fertilizar las plantas.
Quizás la mayor diferencia entre la agricultura ecológica y la permacultura es el uso de prácticas agrícolas sostenibles. Definida como la capacidad de satisfacer las necesidades humanas actuales preservando la capacidad de las generaciones futuras para hacer lo mismo, la esencia misma del modelo de permacultura se basa en la preservación de los recursos naturales y la conservación del planeta. Sin embargo, ¿es sostenible la agricultura ecológica?
Hay quien dice que no, principalmente porque las prácticas de agricultura ecológica producen menores rendimientos por acre, aumentan la tasa de agotamiento del suelo y utilizan recursos no renovables, como el acolchado de plástico negro. La comercialización de hortalizas más cercanas al hogar, la integración de cultivos y la reutilización de subproductos contribuirían a que la agricultura ecológica fuera más sostenible.




