
¿Alguna vez has puesto una lupa sobre una hormiga? Si es así, comprenderás el proceso que provoca el daño solar en los mangos. Se produce cuando la humedad concentra los rayos del sol. Esta condición puede hacer que los frutos no sean aptos para la venta y atrofiar su crecimiento. Los mangos con quemaduras solares tienen una palatabilidad reducida y suelen utilizarse para hacer zumo. Si quieres conservar las frutas jugosas para comerlas directamente, aprende a evitar las quemaduras solares en tus plantas de mango.
Cómo reconocer los mangos con quemaduras solares
La importancia del protector solar en los seres humanos es indiscutible, pero ¿pueden los mangos quemarse con el sol? Las quemaduras solares se producen en muchas plantas, tanto si dan fruto como si no. Los mangos se ven afectados cuando se cultivan en zonas con temperaturas que superan los 38 °C (100 °F). La combinación de humedad, sol intenso y calor son los culpables del daño solar que sufre el mango. Para prevenir las quemaduras solares en los mangos se pueden utilizar productos químicos o cubiertas. Existen varios estudios sobre los métodos más eficaces. Los mangos que han sufrido quemaduras solares presentan una parte, normalmente la superficie dorsal, seca y encogida. La zona parece necrótica, de color tostado a marrón, con los bordes más oscuros y algo de sangrado alrededor. Básicamente, la zona ha sido cocida por el sol, como si se hubiera aplicado un soplete a la fruta durante unos instantes. Se produce cuando el sol es abrasador y hay agua u otros aerosoles presentes en la fruta. Se denomina «efecto lente», ya que el calor del sol se magnifica en la piel del mango.
Prevención de las quemaduras solares en los mangos
Los últimos avances sugieren que varios aerosoles químicos pueden ayudar a prevenir las quemaduras solares en la fruta. Un ensayo publicado en la revista Journal of Applied Sciences Research descubrió que rociar una solución al 5 % de tres productos químicos diferentes reducía significativamente las quemaduras solares y la caída de la fruta. Estos productos son el caolín, el carbonato de magnesio y la calamina. Estos productos químicos desvían la radiación y las longitudes de onda UV que inciden sobre la fruta. Cuando se rocían anualmente, reducen las temperaturas que alcanzan las hojas y la fruta. El ensayo se llevó a cabo en 2010 y 2011 y se desconoce si ahora es una práctica habitual o si todavía se está sometiendo a pruebas. Durante bastante tiempo, los productores de mango colocaban bolsas de papel sobre los frutos en desarrollo para protegerlos del daño solar. Sin embargo, durante la lluvia, estas bolsas se colapsaban sobre los frutos y favorecían la aparición de ciertas enfermedades, especialmente problemas fúngicos. Luego se utilizaron tapas de plástico sobre los frutos, pero este método también podía provocar la acumulación de humedad. Una nueva práctica consiste en utilizar «sombreros de mango» de plástico forrados de lana. En el forro de lana se incorporan bacterias beneficiosas y un compuesto de cobre para ayudar a combatir cualquier problema fúngico o de enfermedades. Los resultados con los sombreros de lana mostraron que se produjeron menos quemaduras solares y que los mangos se mantuvieron sanos.




