
Las flores de capuchina son muy apreciadas por sus coloridos capullos y su follaje único. Las capuchinas, un valioso activo tanto en jardines de flores como en huertos, son una planta complementaria de probada eficacia. Aunque muchos cultivadores se interesan inicialmente por la comestibilidad de las capuchinas, a menudo se sorprenden al descubrir que también pueden ayudar a repeler muchas plagas comunes del jardín. Se cree que esto se debe a ciertas sustancias químicas aromáticas que la planta libera a lo largo de la temporada de crecimiento.
Al igual que otros tipos de plantas complementarias, la capuchina se utiliza mejor en hileras o intercalada entre varios cultivos diferentes. Sin embargo, las capuchinas pueden ser más compatibles con ciertas plantas que con otras.
¿Por qué cultivar capuchinas como plantas complementarias?
El cultivo complementario es una técnica que ayuda a los jardineros a utilizar de forma más eficiente su espacio de plantación. Aprovechando el concepto de mutualismo, se cultivan diferentes especies de plantas muy próximas entre sí como medio para crear un policultivo. Las plantas complementarias tienen una amplia gama de funciones: ayudan a atraer a los polinizadores, actúan como cultivos trampa o incluso contribuyen a la absorción de nutrientes.
Aunque las pruebas empíricas sobre el cultivo asociado siguen siendo ambiguas, muchos jardineros experimentados confían plenamente en su eficacia. La diversidad dentro de los jardines asociados sirve para mejorar el ecosistema del jardín, así como para mantener las plantas sanas. Conocer mejor este concepto puede ayudarle, como jardinero, a tomar decisiones informadas sobre la composición de los parterres y la ubicación de las plantas. Una planta anual, la capuchina, puede ser especialmente útil.
Qué plantar con capuchinas
La mayoría de las mejores plantas complementarias para las capuchinas se pueden encontrar en el huerto.
Dado que se sabe que la capuchina ayuda a repeler los insectos, es naturalmente una buena opción para cultivar cerca de sus pepinos, calabazas, calabacines y diversas especies de melones.
Las capuchinas ayudarán a disuadir a muchas de las plagas más molestas, como los escarabajos del pepino, los barrenadores de la vid y los insectos de la calabaza. También se cree que estas plantas ayudan a repeler pulgones, gusanos medidores, escarabajos pulguillas, escarabajos japoneses y muchos más.
Los jardineros experimentados no han observado ningún cambio en el comportamiento ni en la disuasión de los polinizadores y/u otros insectos beneficiosos tras la introducción de capuchinas en el huerto. De hecho, se dice que la capuchina también mejora la producción y el sabor de ciertas plantas, como los rábanos y los pepinos.
Qué no plantar con capuchinas
Aunque se dice que los beneficios de plantar capuchinas como plantas complementarias son muchos, es buena idea planearlo todo con cuidado. La mayoría de las variedades de capuchinas crecen poco y tienen un hábito de crecimiento en montículo. Las capuchinas pueden quedar rápidamente a la sombra de otras plantas de jardín más grandes. Lo mismo puede pasar con otras plantas complementarias que se extienden mucho. Muchas hierbas, como la menta y el tomillo, se multiplican rápidamente. En estos casos, no es raro que la capuchina quede relegada y cubierta por otras plantas.
Asegúrese de evitar cualquier hortaliza que pueda compartir los mismos requisitos nutricionales que las plantas de capuchina. En estos casos, las flores pueden verse en competencia con otras plantas por recursos vitales como el agua y los nutrientes del suelo.




