
El xerojardinería es el arte de crear un paisaje que conviva en armonía con el entorno seco que lo rodea, en lugar de hacerlo a pesar de él. Muchas veces, cuando alguien descubre por primera vez la idea del xerojardinería, piensa que debe incorporar una gran cantidad de grava. Esto no es cierto. El xerojardinería tiene como objetivo ayudar al propietario a trabajar con las plantas autóctonas existentes para crear un paisaje que ahorre agua, no eliminar las plantas por completo del panorama.
Grava en el paisaje
Demasiada grava en el paisaje puede no ser aconsejable. Hay muchas razones por las que grandes cantidades de grava no son un complemento ideal para un jardín xeriscape. La primera es que la grava tiende a reflejar el calor en estas zonas en lugar de absorberlo. El calor reflejado añadirá estrés a las plantas que se cultivan en la zona con grava. La segunda razón es que la grava puede dañar su jardín xeriscape al introducirse en el suelo. Un suelo con mucha grava puede dañar las futuras plantaciones y dificultar que usted, el propietario, añada plantas a su jardín en el futuro. La única opción que tiene para evitar que la grava se introduzca en el suelo es cubrirla con algún tipo de material, como plástico. Sin embargo, esto impedirá que el agua y los nutrientes lleguen al suelo, lo que también dañará las plantas de su jardín. Otra razón para no utilizar grandes cantidades de grava en un jardín xeriscape es que el calor que no se refleja en la superficie de la grava será absorbido por ella y luego liberado mucho después de que el sol se haya puesto. Esto tendrá el efecto de calentar continuamente las raíces de cualquier planta que se plante dentro de estas zonas de grava.
Alternativas a la grava
Sin embargo, en el xerojardinería, existen alternativas a la grava. Una de ellas es utilizar mantillo orgánico tradicional, como el mantillo de madera. Los mantillos orgánicos absorben el calor y lo transmiten de forma segura al suelo subyacente. Esto tiene el efecto general de mantener la temperatura del suelo a un nivel constante y más fresco. Además, el mantillo orgánico acaba descomponiéndose y aportando nutrientes al suelo, al tiempo que permite que el agua y otros nutrientes lleguen al suelo. También se pueden utilizar alternativas vegetales. Las cubiertas vegetales resistentes a la sequía, como la verónica turca o el tomillo rastrero, ayudarán a mantener la humedad en el suelo y a suprimir las malas hierbas. Además, añaden un bonito fondo verde a las plantas circundantes. Así pues, como puede ver, a pesar de la idea de que la grava forma parte del paisaje xeriscapeado, su uso puede ser más perjudicial que beneficioso. Es mucho mejor utilizar alguna otra alternativa de mantillo en su paisaje xeriscapeado.




