Hojas amarillas de la violeta africana: qué hacer cuando las hojas de la violeta africana están amarillas

Las violetas africanas son plantas de interior que lucen hermosas durante muchas estaciones. Estas pequeñas plantas adornan el hogar con sus clásicas flores violetas, pero también hay variedades de otros colores y con pétalos dobles. Las plantas tienen algunas peculiaridades en cuanto al riego y el abono, pero por lo demás son fáciles de cultivar. Cuando las hojas de las violetas africanas se vuelven amarillas, la planta está indicando que tiene una carencia o un exceso de algo. Saber cómo cuidar las violetas africanas amarillentas puede minimizar el efecto, pero el amarilleamiento de las hojas inferiores es una parte natural del proceso de crecimiento y no es motivo de preocupación.

Razones comunes para el amarilleamiento de las hojas de las violetas africanas

Las hojas de las violetas africanas suelen vivir solo alrededor de un año. Es habitual que las hojas más viejas se marchiten y se vuelvan amarillas antes de morir y caer, dejando espacio para el nuevo follaje. Si las hojas inferiores no son las únicas que se vuelven amarillas, es hora de investigar algunas causas posibles. El cuidado cultural, la iluminación o las enfermedades pueden ser razones potenciales para que las hojas de las violetas africanas se vuelvan amarillas. Problemas con el agua– Una de las explicaciones más comunes cuando las hojas de la violeta africana se vuelven amarillas es que se están realizando prácticas de riego incorrectas. Las hojas no toleran que se les eche agua directamente, y el follaje responderá desarrollando manchas amarillas o blanqueadas, necróticas o en forma de anillo. Cuando el agua está más caliente o más fría que la propia hoja, las células del interior colapsan y la hoja se decolora. No hay cura para la hoja, pero se pueden evitar daños futuros regando por debajo de las hojas. Incluso existen regaderas especiales para violetas africanas con tallos más largos para llegar a la superficie del suelo bajo el follaje. También se pueden minimizar los daños utilizando agua a temperatura ambiente. Iluminación – Las violetas africanas no crecen bien con luz directa y sol intenso; sin embargo, necesitan luz para producir energía y formar flores. El mejor lugar es una ventana orientada al sureste o al oeste. Coloque la planta a 91 cm de la ventana para obtener la mejor luz. Las plantas que se cultivan más adentro de la casa o la oficina, bajo una iluminación no natural, se volverán amarillas en los bordes. Esto es una señal de que la planta no está recibiendo suficiente luz. Las hojas se recuperarán si se traslada la planta a un lugar más luminoso con luz indirecta. Fertilización– La falta de alimento es otra causa por la que las hojas de la violeta africana se vuelven amarillas. Esta condición indica que la planta puede necesitar alimentación suplementaria para producir hojas de color verde intenso y peludas. Utilice un fertilizante específico para violetas africanas y dilúyalo según las instrucciones. Abone una vez al mes durante la temporada de crecimiento. Para evitar el exceso de fertilización, empape la tierra cuatro veces al año para eliminar el exceso de sales.

Cómo cuidar las violetas africanas amarillentas

Además de empapar la tierra, es necesario trasplantar la planta al menos cada dos años. La tierra perderá gradualmente su contenido nutricional y su textura, lo que dificultará que la planta absorba agua y nutrientes. Utilice una mezcla adecuada, que suele ser turba de esfagno con un poco de vermiculita. Las violetas africanas no crecen bien en tierra para macetas tradicional. Si su hogar tiene poca humedad, coloque la planta en maceta sobre un platillo lleno de guijarros y una pequeña cantidad de agua. Cambie el agua cada pocos días para minimizar la aparición de mosquitos. Pode las hojas viejas y retire las flores marchitas para estimular el crecimiento de nuevas. Con buena iluminación, riego y alimento ocasional, su violeta africana debería volver a estar en plena forma, o mejor dicho, en plena verde.

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