
Sin duda habrás oído la alarmante noticia de que las poblaciones de abejas están disminuyendo. Estos y otros polinizadores beneficiosos son cruciales para nuestra supervivencia como especie, pero el impacto del cambio climático en los polinizadores es cada vez más preocupante. No se trata solo de las abejas: las mariposas y el cambio climático tampoco se llevan bien. Sigue leyendo para obtener más información sobre las abejas y el cambio climático, así como sobre el efecto en otros polinizadores.
Efectos del cambio climático en los polinizadores
El cambio climático es un cambio en los patrones climáticos globales (o regionales) directamente relacionado con el aumento de los niveles de dióxido de carbono producidos por el uso de combustibles fósiles. ¿Cuál es el efecto sobre las abejas? El cambio climático afecta a los polinizadores de varias maneras, pero la esencia es que los fenómenos meteorológicos extremos crean condiciones estresantes que afectan a la alimentación, el hábitat y la procreación.
La mayoría de las especies tienen la capacidad de adaptarse a condiciones cambiantes dentro de lo razonable, y las abejas y las mariposas no son una excepción. Sin embargo, cuando las condiciones se desvían mucho de la norma, es posible que los polinizadores no puedan adaptarse y, en su lugar, emigren a zonas con condiciones más óptimas o se extingan.
Incluso cuando una especie se ha adaptado o ha migrado a una zona más favorable, los cambios climáticos, como las lluvias o el calor extremos, afectan a la producción de néctar y polen de las plantas, que a menudo son tanto fuente de alimento como hábitat.
La mariposa monarca y el cambio climático
Tomemos como ejemplo la mariposa monarca. Las mariposas monarca son importantes polinizadoras, además de servir de alimento a muchas especies de fauna silvestre, pero en un período de veinte años su población ha disminuido nada menos que un 80 %.
Las orugas de la mariposa monarca se alimentan exclusivamente de algodoncillo, que se ha visto afectado negativamente por la deforestación, el uso de pesticidas y el cambio climático. Las orugas no solo se alimentan de algodoncillo, sino que esta planta sustenta todo el ciclo de vida de la mariposa monarca.
El cambio climático ha abierto la puerta a la especie invasora salicaria, una imitadora del algodoncillo. En ausencia de algodoncillo, las mariposas monarca ponen accidentalmente sus huevos en la salicaria, que no puede sustentar su ciclo de vida.
Por si esto no fuera suficiente, las mariposas monarca son sensibles a la temperatura y dependen de ella para señalar su migración. Si migran demasiado pronto, el algodoncillo aún no está maduro para sustentar el ciclo de vida de este polinizador.
Por último, las condiciones meteorológicas extremas pueden afectar al hábitat del algodoncillo de la mariposa monarca, dejando a este polinizador sin alimento, sin hogar y sin lugar donde poner sus huevos. Aunque el cambio climático es un círculo vicioso, usted puede ayudar reduciendo o eliminando el uso de pesticidas y herbicidas, plantando un jardín para polinizadores y reduciendo su huella ecológica mediante la eliminación o la reducción del uso de plásticos, el compostaje y el reciclaje de sus residuos.




