
En noviembre, Martha Stewart compartió una entrada en su blog sobre una de sus tradiciones favoritas en el jardín durante el invierno: proteger los tubérculos de sus queridas dalias sin desenterrarlos. Las dalias pueden parecer frágiles y fáciles de romper, pero con los cuidados adecuados durante el invierno, pueden sobrevivir al frío glacial y volver a florecer en primavera.
El método de Martha es bastante sencillo y, sorprendentemente, no requiere mucho esfuerzo por parte del jardinero. Es perfecto para quienes desean tener hermosas dalias sin tener que realizar el ritual anual de desenterrar y almacenar los tubérculos.
¿Por qué dejar las dalias en la tierra?
Las dalias son plantas perennes delicadas, lo que significa que no pueden soportar de forma natural las temperaturas bajo cero. La mayoría de los jardineros desentierran y almacenan los bulbos de dalia en su sótano o garaje para volver a plantarlos cuando finalmente regresan las temperaturas cálidas.
Dejar las dalias en la tierra permite que el sistema radicular madure sin perturbaciones y ahorra al jardinero tiempo y conjeturas en primavera.

1. Comience con una capa gruesa de mantillo
Comience el proceso de invierno cortando el follaje ennegrecido a unos centímetros por encima del suelo. Después viene el paso más importante: el aislamiento.
Para ello, cree una capa gruesa de mantillo, de entre 20 y 30 cm de altura, sobre cada grupo de tubérculos. Puede utilizar hojas trituradas, mantillo de agujas de pino o paja. Esto mantiene estable la temperatura del suelo y protege los tubérculos del temido ciclo de congelación-descongelación. Prueba este mantillo de corteza de pino marrón de primera calidad de Lowe’s. Ofrece un excelente aislamiento y se asienta de forma natural durante los meses de invierno.

2. Añade una protección contra las inclemencias del tiempo
Si los inviernos en tu zona son lluviosos, con hielo o vientos fuertes, te ayudará añadir una cubierta transpirable. Esta cubierta para plantas de Amazon es para plantas bajas, protegiéndolas del aguanieve, la nieve, las heladas y el viento. Es ideal para un enfoque fácil y sin intervención, y funciona bien si vives en un clima muy frío. También puedes comprar un rollo de tela de arpillera en Amazon. La arpillera es una de las favoritas, ya que mantiene el mantillo en su sitio y permite que la humedad y el aire circulen.
Consejo adicional: si utiliza arpillera, puede colocar encima algunas ramas de hoja perenne que le hayan sobrado de Navidad para obtener una protección adicional y un bonito efecto festivo.
3. No se olvide del drenaje
El frío puede ser un reto, pero el suelo empapado es otro problema muy distinto. Los tubérculos de dalia se pudren fácilmente cuando están mojados, especialmente en suelos compactados, e incluso si están aislados. Si tu jardín tiende a permanecer húmedo en invierno (por ejemplo, si vives en una zona donde llueve mucho), considera elevar ligeramente la zona de plantación o mezclar un compost grueso para ayudar a mejorar el drenaje.
Esta tierra para jardín de Lowe’s funciona especialmente bien, ya que afloja el suelo denso y ayuda a drenar el agua de los tubérculos.
4. Marca tus matas para la primavera
¡Tu trabajo no ha terminado del todo! Una vez que haya guardado sus dalias para el invierno, coloque un marcador junto a cada montículo de dalias. El invierno tiene la capacidad de hacerle olvidar qué está plantado y dónde, especialmente cuando todo queda cubierto por la nieve y las hojas.

Qué esperar cuando el clima se calienta
Una vez que llega la primavera, todos estamos tan emocionados que es tentador descubrir todo de inmediato. ¡Resista esta tentación! Retire el mantillo gradualmente para proteger los nuevos brotes tiernos, especialmente porque aún puede haber heladas inesperadas, incluso en primavera.
Los tubérculos brotarán cuando el suelo se caliente, y si el invierno aún causa alguna muerte parcial, las dalias suelen recuperarse rápidamente una vez que empiezan a crecer.

Una forma suave y sostenible de cultivar un jardín
El truco de Martha Stewart para proteger las dalias en invierno nos recuerda que la jardinería no tiene por qué ser un trabajo duro. Con una capa gruesa de mantillo, una protección transpirable y un poco de paciencia, puedes mantener tus dalias a salvo durante todo el invierno.




