A medida que cambia la estación y se acerca el invierno, es hora de preparar su jardín para los meses más fríos. Preparar los parterres y las plantas en otoño mantiene su jardín ordenado y le permite adelantarse a la primavera, creando el entorno ideal para el crecimiento de esas plantas anuales y hortalizas tan esperadas. Con un poco de buena preparación para el invierno, y siguiendo algunas recomendaciones sobre lo que se debe y no se debe hacer en el jardín en otoño, también puede reducir las plagas, mejorar la salud del suelo, combatir las malas hierbas e incluso echar una mano a la fauna silvestre. Así que prepare su jardín para el invierno y deje que tanto usted como su jardín descansen durante el invierno con estas tareas esenciales.
1. Limpie y ordene

Cuando se trata de la limpieza de otoño, los jardineros tienden a dividirse en dos bandos. Algunos prefieren una limpieza a fondo, eliminando todos los restos vegetales para reducir las plagas y enfermedades que pueden pasar el invierno y dar un aspecto más ordenado.
Otros adoptan un enfoque más natural, argumentando que los restos vegetales también favorecen a la fauna silvestre, ya que proporcionan refugio a insectos beneficiosos y polinizadores. Además, las semillas de plantas como las equináceas, los sedums y las gramíneas ornamentales constituyen una valiosa fuente de alimento para las aves. Dejar que algunos restos vegetales se descompongan de forma natural también devuelve materia orgánica al suelo, enriqueciéndolo para el crecimiento del año siguiente.
Como solución intermedia, retire las plantas enfermas o infestadas de plagas, pero deje una parte de su jardín sin tocar para la fauna silvestre. En las zonas con mucho tránsito, rastrille las hojas para evitar peligros, pero intente dejar algunas para que actúen como mantillo natural para los parterres.
Como parte de la limpieza, no se olvide de las herramientas. Cuando empiece a refrescar, es el momento de vaciar las mangueras y los aspersores del jardín para evitar que se congelen y se agrieten. Enrolle las mangueras de forma ordenada y guárdelas en el interior, a ser posible colgadas para evitar que se retuerzan. Limpie y afile las herramientas de jardín, como podadoras, palas y cortabordes, antes de guardarlas.
Unas herramientas bien cuidadas le ahorrarán tiempo y molestias cuando esté listo para ponerse manos a la obra en su jardín la próxima temporada.
2. Plante y guarde los bulbos

El otoño es la época ideal para plantar bulbos que florecen en primavera, como tulipanes, narcisos y alliums, ya que les proporciona el periodo de frío que necesitan para echar raíces antes del invierno. Para asegurarse de que se asienten bien, intente plantar los bulbos mientras el suelo aún sea apto para trabajar, antes de que se congele, cuando las temperaturas nocturnas se mantengan entre 4 y 10 °C.
Elija un lugar con buen drenaje y buena luz solar, y plante los bulbos a una profundidad de aproximadamente tres veces su altura, separándolos unos centímetros entre sí para evitar el hacinamiento. Añadir un poco de fertilizante para bulbos al hoyo también puede ayudar a proporcionarles los nutrientes que necesitan para florecer en primavera.
En el caso de los bulbos tiernos de verano, como las dalias, los gladiolos y las cannas, que no son resistentes a las bajas temperaturas, será necesario desenterrarlos y almacenarlos durante el invierno. Empiece por recortar el follaje restante hasta dejar aproximadamente una pulgada por encima del bulbo o tubérculo, y cepille suavemente el exceso de tierra. A continuación, deje que los bulbos se sequen en un lugar fresco y oscuro durante unos días para evitar que se enmohezcan. Una vez secos, coloque los bulbos en bolsas de papel o en un recipiente lleno de turba, vermiculita o serrín. Esto los mantiene aislados y evita la acumulación de humedad.
Guarde el recipiente en un lugar fresco y seco que se mantenga entre 5 y 10 °C (40-50 °F); un sótano o garaje sin calefacción es ideal. Cuando llegue la primavera, una vez que haya pasado el peligro de las heladas, puede volver a plantar estos bulbos para disfrutar de nuevo de sus coloridas flores.
3. Proteja las rosas en las regiones más frías

Para los jardineros de la zona de rusticidad 6 del USDA y inferiores, es esencial preparar las rosas para el invierno a fin de protegerlas de las temperaturas extremas y los vientos helados. Comience a preparar sus rosas para el invierno una vez que el suelo empiece a congelarse. En esta etapa, una poda ligera puede ayudar a evitar que las ramas largas se rompan con los fuertes vientos invernales, lo que podría dañar la planta o romper los tallos.
Para aislar las raíces y proteger la unión del injerto (la zona hinchada cerca de la base de la planta), amontona una capa de entre 20 y 30 cm de mantillo, paja, hojas o compost alrededor de la base. Esta capa adicional proporciona el calor necesario y evita fluctuaciones extremas en la temperatura del suelo. Evite compactar el mantillo, permitiendo que el aire circule para reducir el riesgo de moho o pudrición.
Para las rosas más sensibles, como las híbridas de té, considere la posibilidad de añadir un aislamiento adicional con envolturas de arpillera.
A principios de la primavera, cuando las temperaturas se calienten, descubra gradualmente sus rosas para evitar el sobrecalentamiento y retire cualquier mantillo invernal una vez que haya pasado el riesgo de heladas.
4. Proteja los árboles de hoja perenne de los vientos invernales

Aunque las bajas temperaturas pueden amenazar a los árboles de hoja perenne tiernos o recién plantados, los vientos invernales y la luz solar intensa suelen ser los mayores peligros. Los vientos extraen la humedad de las agujas de los árboles de hoja perenne, lo que provoca una afección denominada «quemadura invernal», en la que el follaje se vuelve seco, marrón y quebradizo. Es posible que este daño no se manifieste hasta la primavera, por lo que la prevención es fundamental en otoño.
Para proteger los árboles de hoja perenne de los vientos secos y la luz solar intensa, comience por crear un protector contra el viento con arpillera. Para árboles de hoja perenne más grandes o pequeños grupos de arbustos, coloque estacas alrededor de la planta y cubra con arpillera, asegurándola de manera que no toque directamente el follaje. Este protector protegerá las plantas tanto del viento como del sol sin atrapar demasiado calor o humedad.
En el caso de arbustos individuales, envuelva suavemente la planta con arpillera. Evite envolverla con demasiada fuerza, ya que es necesario que circule el aire para prevenir el moho y las enfermedades. Añadir una capa de mantillo alrededor de la base de la planta aislará aún más las raíces.
5. Fertilice su césped

El otoño es la época ideal para fertilizar los céspedes de estación fría, ya que almacenan nutrientes en sus raíces para el invierno. Aplique el fertilizante unas 2-3 semanas antes de que el suelo se congele, lo que permitirá que el césped desarrolle raíces fuertes que le ayudarán a reverdecer rápidamente en primavera. Simplemente evite fertilizar demasiado tarde, ya que es importante que los nutrientes se absorban antes de que el césped entre en letargo.
Cuando fertilice el césped, aplique un fertilizante granulado de liberación lenta diseñado para su uso en otoño. Aunque puede fertilizar a mano, no es el método más rápido y puede dar lugar a una aplicación desigual. Utilice un esparcidor rotativo o de difusión y riegue bien el césped después de fertilizarlo.
6. Prepare el huerto

Comience por retirar y compostar las plantas no enfermas de su huerto, ya que los restos vegetales pueden albergar enfermedades y plagas, que luego pueden transmitirse a las nuevas plantas en primavera. Las enfermedades transmitidas por el suelo pueden permanecer activas durante años.
Labrar o no labrar, esa es la cuestión. Sin embargo, no hay una respuesta correcta. Algunas personas creen que labrar en otoño mejora la textura del suelo, mientras que otras prefieren dejar el suelo sin tocar hasta la primavera, permitiendo que las crías de insectos beneficiosos pasen el invierno y que las hojas caídas y los restos vegetales se descompongan de forma natural.
La primera opinión no es errónea, ya que la labranza otoñal descompacta el suelo, preparándolo para la primavera. Las personas que defienden la segunda opción suelen arar o remover los detritos en primavera. Sin embargo, hay que tener en cuenta que, en primavera, el suelo suele estar empapado, lo que da lugar a un suelo compacto, en lugar de aireado.
En el caso de los cultivos que aún están produciendo, hay que vigilarlos de cerca y estar preparados para protegerlos de las heladas con cubiertas para hileras o campanas de plástico.
El otoño es el momento ideal para mejorar el suelo de su huerto añadiendo materia orgánica, como compost casero o estiércol. Extienda una capa de 5 a 10 cm sobre el lecho y decida si la remueve o la deja descomponerse naturalmente durante el invierno. Tenga en cuenta que, si la remueve, también se removerán los huevos de insectos beneficiosos (y posiblemente de plagas).
Otra opción es plantar un cultivo de cobertura, como trébol o centeno, para mejorar la estructura del suelo y eliminar las malas hierbas. Cuando llegue la primavera, labore el cultivo de cobertura para obtener un impulso natural y rico en nutrientes.
También puede considerar la posibilidad de realizar un análisis del suelo en otoño. Tendrá tiempo para esperar los resultados y estará listo cuando llegue la primavera con una lista de los acondicionadores, la cal o los fertilizantes que pueda ser necesario añadir para que su suelo alcance los niveles ideales de pH y nutrientes.
7. Cubra el suelo con mantillo para protegerlo y proteger las raíces

Cubrir el suelo con mantillo en otoño ayuda a retener la humedad, regular la temperatura del suelo y prevenir la erosión. Una capa de mantillo de 5-7 cm alrededor de las plantas perennes, los árboles y los arbustos puede aislar las raíces, especialmente las de las plantas jóvenes o recién plantadas.
La clave está en elegir el mejor mantillo. Utilice virutas de corteza de pino o madera dura para los árboles y los parterres, y en los huertos, utilice compost como mantillo para enriquecer el suelo.
Tenga cuidado al utilizar paja como mantillo, ya que, aunque es muy eficaz, suele contener muchas semillas, lo que provoca la aparición de malas hierbas en primavera. Para evitar este problema, compre paja sin malas hierbas o compórtela antes de utilizarla.
Las hojas caídas también son un excelente mantillo orgánico. Pase la cortadora de césped con la bolsa puesta por encima de los montones de hojas muertas. Utilice las hojas cortadas para cubrir las raíces de las plantas delicadas o añádalas al huerto.
Al aplicar mantillo, evite apilarlo directamente contra la base de las plantas para prevenir problemas de pudrición y plagas.
8. Proteja las plantas delicadas

El otoño es el momento de comenzar a preparar las plantas para las temperaturas más frías que se avecinan. En el caso de las plantas en maceta, esto puede significar trasladarlas al interior, protegerlas en un garaje o colocarlas contra una pared orientada al sur para que reciban más calor. En el caso de las plantas plantadas en el suelo, significa cubrirlas con arpillera o mantillo para aislarlas del frío o incluso trasplantarlas para que pasen el invierno en el interior.
En el caso de las plantas en maceta muy delicadas, incluidas las plantas de interior y las variedades tropicales como la trompeta del ángel, el hibisco, la mandevilla y los plátanos, lo mejor es llevarlas al interior una vez que las temperaturas nocturnas bajen de forma constante por debajo de los 10 °C (50 °F). Estas plantas tropicales prosperan en condiciones de calor y humedad, por lo que mantenerlas en el interior durante los meses más fríos ayuda a prevenir el shock y los posibles daños causados por las heladas.
Si estas plantas delicadas están plantadas en el suelo, desentérrelas con cuidado, extrayendo la mayor parte posible del sistema radicular. Trasplántelas a una maceta que quepa fácilmente en el interior. Colóquelas en un lugar soleado y aclímatalas gradualmente a las condiciones interiores para evitarles estrés. Esta transición las ayudará a pasar el invierno, de modo que estén listas para florecer cuando vuelvan al exterior en primavera.
9. Controle las malas hierbas

Eliminar las malas hierbas en otoño puede ser muy eficaz, ya que evita que vuelvan con toda su fuerza en primavera. Es importante vigilar los parterres y el césped durante los meses más fríos, ya que la clave para controlar las malas hierbas es un enfoque constante.
Muchas malas hierbas perennes, así como las malas hierbas de hoja ancha anuales de invierno, se pueden arrancar con una azada o manualmente. Eliminarlas a mano es especialmente útil para infestaciones más pequeñas, ya que se asegura que las raíces se eliminen por completo para evitar que vuelvan a crecer.
Para las malas hierbas más resistentes y arraigadas, considere la posibilidad de utilizar herbicidas en otoño, cuando las malas hierbas almacenan nutrientes en sus raíces para prepararse para el invierno. En esta etapa, son más vulnerables a los tratamientos con herbicidas, lo que permite que los productos químicos lleguen hasta las raíces y aumenten su eficacia.
Para obtener los mejores resultados, elija un día tranquilo y seco para aplicar el herbicida y evite tratar las zonas con plantas cercanas que desee conservar.




