
Las orquídeas silvestres son hermosos regalos de la naturaleza que crecen en diversos hábitats de todo el mundo. Aunque muchas orquídeas crecen en entornos tropicales o subtropicales, muchas se han adaptado a climas rigurosos, incluyendo los extremos septentrionales de Alaska. Siga leyendo para obtener más información sobre las orquídeas autóctonas y descubra por qué cultivarlas puede no ser una buena idea.
Información sobre las plantas de orquídeas autóctonas
¿Qué son las orquídeas autóctonas? Las orquídeas autóctonas son aquellas que crecen y han evolucionado de forma natural en una zona o hábitat concreto sin ninguna ayuda directa o indirecta por parte de los seres humanos. De las más de 30 000 especies de orquídeas identificadas hasta ahora, al menos 250 son autóctonas de América del Norte. Estas plantas de orquídeas silvestres ya existían mucho antes de la llegada de los colonos europeos. Teniendo en cuenta la gran cantidad y diversidad de plantas de orquídeas silvestres en América del Norte y en todo el mundo, es casi imposible presentar una lista de los tipos comunes de orquídeas autóctonas. No es de extrañar que solo en Florida se hayan identificado más de 120 especies de orquídeas autóctonas. La orquídea fantasma (Dendrophylax lindenii) es una de las más conocidas. Sin embargo, quizá le sorprenda más saber que se han identificado entre 20 y 40 especies en Alaska y el centro de Canadá, incluidos varios tipos de orquídeas de pantano y zapatillas de dama.




