
Los álamos son un elemento muy popular en los paisajes de Canadá y el norte de Estados Unidos. Son árboles muy bonitos, con una corteza blanca y unas hojas que adquieren un llamativo tono amarillo en otoño, pero pueden ser delicados en algunos aspectos. Siga leyendo para obtener más información sobre los álamos, incluido cómo cuidarlos en los paisajes.
Información sobre los álamos
Un problema al que se enfrentan muchas personas al cultivar álamos es su corta vida útil. Es cierto: los álamos que se plantan en jardines suelen vivir entre 5 y 15 años. Esto se debe normalmente a plagas y enfermedades, que pueden ser un verdadero problema y, en ocasiones, no tienen tratamiento. Si observa que su álamo está enfermo o infestado, lo mejor que puede hacer es talarlo. No te preocupes, no estarás matando el árbol. Los álamos tienen grandes sistemas radiculares subterráneos que continuamente producen nuevos brotes que se convertirán en grandes troncos si tienen espacio y luz solar. De hecho, si ves varios álamos creciendo cerca unos de otros, es muy probable que en realidad sean todos parte del mismo organismo. Estos sistemas radiculares son un elemento fascinante del álamo temblón. Permiten a los árboles sobrevivir a los incendios forestales y otros problemas en la superficie. Se cree que una colonia de álamos temblones en Utah tiene más de 80 000 años. Sin embargo, cuando se cultivan álamos temblones en jardines, probablemente no se desee una colonia que produzca nuevos brotes continuamente. La mejor manera de evitar esta propagación es rodear el árbol con una lámina metálica redonda hundida 61 cm en el suelo a un metro del tronco. Si el árbol cae víctima de una enfermedad o plaga, intente talarlo; muy pronto verá brotar nuevos retoños.
Variedades comunes de álamo temblón
Algunos de los álamos más comunes en los paisajes son los siguientes:
- Álamo temblón (Populus tremuloides)
- Álamo coreano (Populus davidiana)
- Álamo común/europeo (Populus tremula)
- Álamo japonés (Populus sieboldii)




