
El compostaje es una práctica agrícola tradicional y antigua que consiste en reemplazar los nutrientes agotados del suelo añadiendo materia orgánica descompuesta rica en nutrientes. Esta materia se puede obtener de cualquier material orgánico:
- materia vegetal – hojas caídas, recortes de césped, astillas de madera
- residuos animales – estiércol de vaca o caballo
- residuos alimenticios – restos de cocina, cáscaras de huevo, cáscaras de plátano
Los elementos compostables suelen colocarse en una pila o contenedor para que se descompongan de forma natural y se conviertan en un material similar al suelo. Cada ingrediente añadido a la pila de compost aporta diferentes nutrientes al compost a medida que se descompone. Esta práctica de jardinería sostenible se registró por primera vez en tablillas de arcilla del Imperio acadio de Mesopotamia, que datan del 2334 a. C. Las prácticas de compostaje también se registraron en las antiguas sociedades griega, romana, egipcia, nativa americana, escocesa y china. El compostaje se menciona en la Biblia y el Talmud, así como en muchas obras literarias, entre ellas los escritos de William Shakespeare y Sir Francis Bacon. En los inicios de la historia de los Estados Unidos, George Washington, Thomas Jefferson, James Madison y George Washington Carver fueron defensores del uso del compost como fertilizante.




