Almacenamiento de bulbos de ajo: cómo conservar el ajo para el año siguiente

El ajo se encuentra en casi todas las cocinas del planeta. Esta popularidad ha llevado a que cada vez más personas intenten cultivar sus propios bulbos. Esto nos lleva a preguntarnos cómo conservar el ajo para la cosecha del año siguiente.

Cómo conservar el ajo para el año siguiente

El ajo es originario de Asia Central, pero se cultiva desde hace más de 5000 años en los países mediterráneos. Los antiguos griegos y romanos disfrutaban del ajo y hay constancia de que los gladiadores consumían el bulbo antes de la batalla. Se dice que los esclavos egipcios consumían el bulbo para obtener la fuerza necesaria para construir las grandes pirámides. El ajo es una de las 700 especies de la familia Allium o cebolla, de la que existen tres tipos específicos: de cuello blando (Allium sativum), de cuello duro (Allium ophioscorodon) y el ajo elefante (Allium ampeloprasum). El ajo es una planta perenne, pero normalmente se cultiva como anual. Es una planta relativamente fácil de cultivar, siempre que tenga plena exposición al sol y un suelo bien abonado y con buen drenaje. El ajo estará listo para la cosecha a mediados o finales del verano. Deje los bulbos en la tierra el mayor tiempo posible para que alcancen su tamaño máximo, pero no tanto como para que los dientes empiecen a separarse, lo que afecta negativamente al almacenamiento de los bulbos de ajo. Espere a que el follaje se marchite y comience a ponerse marrón, luego levante con cuidado los bulbos del suelo, teniendo cuidado de no cortarlos. Los bulbos frescos se magullan fácilmente, lo que puede favorecer las infecciones y afectar al almacenamiento de los bulbos de ajo, reduciendo efectivamente su vida útil.

Almacenamiento de bulbos de ajo

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