
El nardo es una flor que se cultiva desde hace mucho tiempo y se utiliza en decoraciones y ceremonias religiosas. Aunque ya no está tan de moda como antes, la intensa fragancia de esta flor y sus delicadas y bonitas flores la están haciendo popular de nuevo. Descubra aquí la larga, parcialmente perdida y fascinante historia de las plantas de nardo.
Historia de la flor de nardo
El nardo es Polianthes tuberosa, una especie de flor relacionada con el agave. Se cree que es originaria de México, pero nadie lo sabe con certeza. Hoy en día, el nardo es una planta cultivada que ya no se encuentra en estado silvestre. Sus orígenes y su historia temprana siguen siendo un misterio.
La planta de nardo crece con un tallo largo, delgado y recto de hasta 3 pies de altura (1 m). En la parte superior del tallo hay un racimo de pequeñas flores blancas, a veces teñidas de rosa. Estas están rodeadas de hojas parecidas a la hierba. El aroma dulce y floral de las flores es intenso.
Los europeos descubrieron el nardo por primera vez cuando los conquistadores españoles llegaron al Nuevo Mundo. Los aztecas, los mayas y otros grupos nativos ya cultivaban la planta. Los aztecas la llamaban «flor de hueso» por el color blanco de sus flores. El nardo se registró en Europa a principios del siglo XVII.
En Europa, los nardos se hicieron especialmente populares en la época victoriana de Inglaterra. La flor era muy apreciada por su fragancia y se utilizaba en los funerales. Es posible que la asociación con la muerte provocara un descenso en la popularidad del nardo. Es una pena, ya que son realmente hermosas y huelen muy bien.
Usos del nardo a lo largo del tiempo
A lo largo de la historia, las plantas de nardo han destacado por su fragancia. También son excelentes flores cortadas. Estos son los dos usos principales y las razones para cultivar nardos, tanto en el pasado como en la actualidad.
Durante cientos de años, se han elaborado perfumes con nardo. Las flores también eran importantes en las ceremonias nupciales hawaianas y en los funerales de la Inglaterra victoriana. Hoy en día, estas flores, que antes eran omnipresentes, están volviendo a ponerse de moda. Se cultivan en climas cálidos o en macetas en climas más fríos. Se utilizan como flores cortadas o simplemente para disfrutar de su fragancia, que se intensifica aún más por la noche.




